Y la idea de responder, de fingir que encontraba esto adorable o encantador, de mantener esta farsa por un segundo más... Un pensamiento atravesó su mente con claridad que cortó a través de todo el caos como rayo de luz penetrando nubes de tormenta: «¿Y si... dejo a James?» La pregunta se quedó suspendida en su conciencia, rotando lentamente mientras la examinaba desde todos los ángulos. Simple. Directa. Aterradora en sus implicaciones. Porque dejar a James significaría perder la protección de su madre en los Pinnacle Awards. Significaría arriesgar su reputación profesional. Pero también significaría libertad. Significaría no tener que fingir más. Significaría no tener que cerrar los ojos y pensar en Emir cada vez que James la tocaba. Significaría... posibilidad. Dejó el teléfono s

