Capítulo 2

930 Words
-Papi, no quiero ir a la escuela- y aunque yo tampoco quería dejarla, yo tenía que ir a trabajar. -Lo siento pequeña, pero debo ir a mi turno en el hospital, tu tío Sebastián pasará por ti y podrás ir con Elle y Noah- acariciar su mejilla. Sebastián hasta el momento ha sido mi mejor amigo, me apoyo cuando Alexis llegó a mi vida, justo cuando él conoció a Gwen con quien tiene sus dos hijos, Elle y Noah. -Bien, ¿Irás por mi esta noche?- pregunto tomando su mochila de mis manos. -No princesa, iré por ti mañana al colegio- y como mi trabajo me lo demandaba tenía que trabajar veinticuatro horas seguidas. -Te quiero papá- beso mi mejilla y corrió hacia el autobús que aguardaba en la esquina. Me despedí y regrese a mi casa por mi maletín y bata, hoy tendría un día de lo más cansado. Conduje tranquilo, hasta que recordé que debía llamar a Sebastián, hoy era su día de descanso, ambos trabajamos en el mismo hospital. Coloque el manos libres y le llame. -Sebastián- dije apenas escuche entró la llamada. -¡Hey Alexis!- contestó. -¿Podrás pasar por Alexis?- pregunté buscando un lugar donde aparcar en el estacionamiento. -Claro, hoy me toca ir por los niños- -Gracias, mañana yo iré por ella al colegio, en verdad gracias amigo- apague el motor del auto. -No hay de que, te veo luego- se despidió y colgó. Tomé mis cosas y entre a cubrir mi turno. 3:55 am. Tal vez debería tomar un café o no podría completar todo el turno de hoy. -¡Ayuda!- gritaron en la entrada del hospital, me habían colocado en urgencias. -¡Enfermera! ¡Un doctor!- escuchaba los gritos. -¿Que sucede?- llegué a la par que algunas enfermeras. -Mi compañera, la han herido- aquella mujer gritaba. Observe la sangre salir del abdomen de aquella chica. -Llévenla a quirófano, iré enseguida- las enfermeras corrieron con aquella chica en una camilla. -Una enfermera tomará sus datos y una declaración, haré todo lo posible- corrí a prepararme para intervenir a aquella chica, a simple vista vi que era una herida de bala. Me coloque el uniforme quirúrgico y lave bien mis manos, estaba listo para intervenir. Mi equipo estaba listo, y aunque fue difícil luego de lo que parecieron horas logre estabilizar a la chica. Salí limpiando mi sudor, ninguna cirugía era fácil. -Doctor, ¿Cómo está mi compañera?- pregunto la chica que la trajo. -Ella está estable, aún no pueden entrar a verla, será trasladada a un cuarto y después se estará monitoreando- Suspire cansado.- ¿Qué ha sucedido?- tenía que preguntar. -Trabajamos para el FBI, una misión salió mal, no pude cubrir a mi compañera- se dejó caer en la silla. Observe su brazo, bajo su chaqueta una fina línea roja se dibujaba. -¿Esta herida?- pregunté. -¿Yo? No, estoy bien- y eso parecía así que me acerqué y vi su brazo, donde tenía una herida profunda. -Esto no parece que este bien- señale su brazo, con un gesto de sorpresa ella puso una mueca en su cara, parecía de dolor. -Ven, te curare- por suerte hoy no había mucha gente en urgencias. -Gracias- dijo en cuanto comencé a limpiar la herida. -Quizás duela un poco- dije cuando iba a colocar alcohol -¿Estas bien?- pregunté ante su pequeño gesto de dolor. -Sí, ¿Ya quedo?- pregunto, aún no cerraba la herida, la cual debería de arder y doler. -No, voy a colocar unas puntadas- y mientras la observaba, su rostro tenía una expresión dura, como si ya nada le doliera. -Listo, ¿Puedo preguntar algo?- dije -Claro- declaró. -¿Sufres de Insensibilidad congénita al dolor?- su rostro no era tan expresivo. -No- dijo jugando con sus dedos. -Sólo que ya estoy tan acostumbrada a estas cosas que trató de evadir el dolor lo más que puedo- -Ya veo, es bueno sentir dolor, te recuerda que aún eres humana y esta viva- comencé limpiar las gasas llenas de sangre. -En realidad... es mejor dejar todo eso de lado, sino no podré hacer bien mi trabajo- suspiro -Tengo que estar lista para lo que se presente- se colocó su chaqueta. -Ya veo, deberías de tener cuidado, nunca sabes cuándo puedo ser demasiado tarde en alguna herida- le reprendí. -Lo sé, ahora debo revisar totalmente que este bien mi compañera y quizás descansar- se puso de pie y salió de ahí. -Claro, cuídate, tu trabajo es peligroso- declare antes de que ella se alejara. -Y por eso tú trabajo es mantener a la gente como yo... con vida- con una sonrisa cínica desapareció de mi vista. Vaya día de trabajo el de hoy. Sólo un par de horas más y podría ir con mi hija, aunque las historias como la de esta chica siempre me querían hacer permanecer más tiempo en el hospital, amaba estar aquí. Pero amaba más estar con Alexis. La mañana se fue volando, en cuanto terminó mi turno con mi último paciente corrí para poder alcanzar a recoger a mi hija. Estaba cansado y quizás no había comido en la mañana, pero por ver una linda sonrisa todo aquello desaparecía. -¡Princesa!- grite en cuanto vi a mi hija sentada en un escalón. -Papi- corrió a abrazarme. -¿Que tal tu día?- pregunté. Y entre charlas llegamos a un pequeño restaurante donde comimos y después creo que será hora de una siesta. Oh al menos eso creí hasta ver el tan conocido auto estacionado fuera de mi casa.
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