Parecía que todo lo sucedido con Vincel no hubiera pasado, como si Ken no los hubiera descubierto. Todo había pasado a segundo plano; ahora su mente solo estaba llena de preocupación por sus pequeños. Quería verlos, saber que estaban bien y fuera de peligro, y solo lo sabría con certeza si llegaba junto a ellos. El vuelo pareció una maldita tortura. Jamás había sentido que el tiempo pasara tan despacio como en ese momento. Sentía que se estaba volviendo loca, con cada hora que pasaba, solo deseaba llegar. —Vamos, gatita... tranquila —musitó Marcus, tratando de calmar a su esposa. Aunque tenía que admitir que él estaba igual que ella, no podía mostrarlo, o habría dos locos de desesperación. Catherine se paseaba por el pasillo del jet como un animal enjaulado, mirando su celular cada ci

