Estoy abrumada, mi cuerpo tiembla cuando me encuentro caminando detrás de él, doy gracias porque ni siquiera se gire para asegurarse de mi presencia, me encuentro completamente aterrada. ¿Que pasara ahora?... claro que sé la respuesta y eso me está matando. —Dong, sube la chica a mi recámara en un momento estaré con ella. —Su voz suena ronca y por una extraña razón tensa la mandíbula. Dong es el empleado que nos ha recibido al llegar y me sonríe señalando las escaleras, me quedo pasmada por un momento y miro al señor D'monte, quien se encuentra impaciente por mi tardanza. Asiento y sigo al tan Dong, sin antes, dedicarle una última mirada al Adonis que se queda detrás de mí, mientras este sale por otra puerta dando zancadas, es muy extraño. —Espere al Señor D'monte aquí —dice Dong. Asie

