Dimitri y Marcus estaban alucinados con la idea. A pesar de que D’monte sabía que nada de esto era verdad, jamás se le hubiera ocurrido una idea así y tenía que implementarla más adelante. —Bueno, nos queda claro que Susan sabe lo que dice —comentó el azabache con una sonrisa. —La mercancía estará lista dentro de tres días en el muelle Pish, ahí se hará el intercambio —explicó Catherine poniéndose seria. Ese sería el comienzo: harían una redada, algunas órdenes de cateo y buscarían lo que tanto deseaban, al menos lo que la DEA quería. Acabarían con esto, Marcus podría vengar a su hijo y su vida regresaría a lo de antes. Aunque no le gustaba mucho el panorama de su vida futura, ese había sido el acuerdo. —Creo que eso sería todo, el trato está hecho —dijo Catherine, haciendo el ademán d

