—Verás que cuando menos te lo esperes, Sasha te dará la gran noticia —prefería alentarlo a hablar de su relación con D’monte. Víctor lo entendió; no iba a tocar ese tema si ella no lo quería. A pesar de querer ayudarlo, no era quien, para opinar sobre su relación, y menos para decir lo que estaba bien o mal. Ellos sabrían solucionarlo a su tiempo, así que solo se limitó a asentir. —Gracias, Cat. Con nadie he hablado de cómo me siento, y hacerlo contigo me ha ayudado mucho. Eres una buena amiga. —Catherine sonrió, asintiendo, mientras desviaba un poco la mirada hacia la ventanilla cuando el gran hotel de Moscú apareció a lo lejos. Era espectacularmente hermoso e imponente. La arquitectura del lugar era preciosa. Se apreciaba el arte bizantino; el edificio era tan antiguo como el país, per

