—Debemos darnos prisa —dijo Marcus, aunque no quería soltarla nunca, sabía que tenía que estar a tiempo para irse—. Víctor estará esperando por ti, y te aseguro que si hace un momento no dijo nada respecto a nuestra tardanza, esta vez no se quedará callado. —Ambos rieron, y Catherine asintió, alejándose un poco para poder ver a su esposo. Víctor era uno de los pocos que en verdad podía enfrentar a Marcus, y no porque fuera su cuñado, sino porque ambos se respetaban demasiado. —Lo haremos bien —Catherine trató de ser optimista. Y lo era. No cualquiera podía hacer un trabajo como el que harían ellos, y sabía que no había nadie mejor para hacerlo. Tenía que admitir que estaba expectante y un poco ansiosa. Se dieron un beso rápido antes de que cada uno se dirigiera a una habitación dentro de

