—No quiero que te sientas obligada a estar con papá si tú y él no se aman... He sido un poco egoísta con mis exigencias, lo siento. —La pequeña Mia bajó la mirada, arrepentida de todo lo que le había dicho. Sabía que no era justo para su mamá ni para su papá. —Tranquila, princesa. Tu padre y yo nos amamos como el primer día, solo que a veces hay problemas; no todo puede ser color de rosa. —Catherine se separó un poco y observó su expresión. Mia sonrió y asintió, feliz por la reconciliación de sus padres. Aunque hace algunos minutos los había visto pelear, sabía que si se amaban, podían solucionar cualquier problema. Tenía fe en que así fuera y que muy pronto serían la misma familia de hace años. —¿Puedo pasar? —Víctor tocó la puerta de la oficina de Marcus mientras este estaba de pie j

