POV IRLANDA Cuando llegamos al bar, vi que Isabela ya estaba esperando afuera. Dante y yo nos bajamos, y le lancé una mirada de advertencia para asegurarme de que no se le ocurriera nada malo. —Hola, cariño —saludé a Isabela. —¡Irlandaaa! —balbuceó y cayó en mis brazos. Cuando se separó, se volvió hacia Dante: —Mi precioso hermano —dijo arrastrando las palabras y le dio un golpe en la nariz, lo que me hizo sonreír. —Isabela, ¿cuánto has bebido? —preguntó Dante con su voz grave. —Creo que fueron seis... Sexo en la playa... O algo así —balbuceó y se echó a reír. Dante la levantó en brazos y la llevó al coche. Los seguí, pero me detuve cuando un tipo borracho de un grupo de hombres se me acercó. —¡Eh, cariño, culo caliente! —me gritó, con una sonrisa repulsiva. Lo ignoré y seguí camin

