¿Estás siguiendome?

1084 Words
Abrí los ojos, pero está vez podía posarlos en algo que me parecía conocido, en aquel elegante hombre que me miraba un poco sorprendido. - ¿Cómo haces para seguirme donde sea que vaya, pequeña? - No lo sé, intencional no es, más bien creo que eres tú quien me llama con tu pensamiento. - No creo, eso es imposible, ni siquiera eres una chica relevante, sin ofender. - No me ofendes, lo sé bien, sé que soy una mujer bastante ordinaria. - Yo no lo llamaría así, sin duda no eres como las demás, y ordinaria tampoco es una palabra que te defina. - Claro, irrelevante me define mejor, seguro. - No es lo que quise decir... es sólo que... - Lo entiendo, dime ¿Qué haces aquí? -Interrumpí lo que seguro era una ridícula excusa - Hay alguien ahí que necesita mi ayuda - Dijo, señalando hacia una humilde casa - Apresurate, ya la hice esperar demasiado, debe estar asustada. Caminamos un poco y entramos en aquella casa, al entrar, un horrible olor a quemado inundó mis sentidos, y casi por inercia busqué con mis ojos la fuente del que provenía tan desagradable olor, y lo encontré, era la cocina, caminé hasta ahí, pero al llegar me encontré con una mujer tirada en el suelo, su cara estaba hinchada, parecía que había llorado por días, me acerqué a ella buscando desesperadamente su pulso, pero sólo me encontré con su fría piel que congeló por completo mi mente, y ante esta realidad, no pude hacer más que soltar una lágrima involuntaria. - Es difícil encontrarse con estas escenas ¿no? - ¿De que hablas? Tú las matas. - Dije cegada un poco por la pena enorme que me causó ver a la mujer. - ¿Cómo te atreves? Déjame ayudar antes a esta mujer y luego te mostraré quien la mató. Tomó una botella de vino que parecía bastante fina y con una etiqueta "Teresa Robbs" seguro era parte de la historia de esa mujer y ese debía ser su nombre, pero por donde fuera que la veía a ella y a su casa, no tenía manera de hacerla coincidir o encajar con esa botella antigua pero costosa, desistí de mi pensamiento clasista y en su lugar puse mis ojos en lo que el hombre hacía, estaba depositando el alma de aquella mujer, la cual no tenía ningún color, parecía agua, me intrigó mucho, pero decidí guardarme mis preguntas para otro momento, el hombre elegante acariciaba el pelo de la mujer mayor, y le susurraba palabras de consuelo que casi no pude oír. Terminado su cometido, guardo la botella y dijo para ella aunque parecía más para sí mismo. - Ya está todo bien, ahora descansaras. - Bueno, - Dijo cambiando de tema - ¿Querías ver quién la mató, no? - Asentí con la cabeza Luego de ver mi respuesta levantó un poco su puño y una escena extraña se desarrolló frente a mis ojos, era Teresa siendo abandonada por lo que parecía ser su esposo, y con él iban sus 2 hijos. Aquella mujer rogó y lloró para no ser abandonada, y su familia le dio la espalda sin más. -¿Eso es por lo que murió? - Hay más. - Dijo el hombre levantando su puño nuevamente. Esta escena parecía reciente, Teresa recibió una llamada de lo que parecía ser su hijo, muy feliz se paró de la cama y empezó a cocinar una paella, para su hijo que vendría a visitarla por primera vez desde que se fue. La mujer estaba radiante de felicidad, pero cuando colocó la comida en la estufa alguien tocó su puerta, en efecto era su hijo. - Hijito, llegas temprano, aún no está lista la cena. - No vengo a comer, sólo quiere pedirte un par de cosas. - Pensé que igual podíamos aprovechar que venías y comer algo - Dijo la mujer con evidente tristeza. - Veo que lo de pensar todavía no se te da, vieja - No es necesario ser tan pesado, hijo. Dime, ¿Que quieres? - Mi papá necesita que firmes esto. - Dijo sacando un sobre con muchos papeles. - Acá está tu testamento, los papeles del divorcio y la anulación del acuerdo que hicieron cuando el usó nuestro dinero para fundar la empresa. - ¿Y porque tendría que firmar esto? Me están echando a la calle, ni siquiera he muerto. - Pronto lo estarás, y es mejor que estemos preparados antes de que te mueras y seamos absorbidos por los tíos y el abuelo. - ¿Qué estás diciendo? De verdad están deseando que me muera, ¿también traes veneno? - Aún no, sólo después de que firmes. Papá quiere poner algunas cosas a nombre de nuestra mamá, y no puede por el acuerdo que tienen. - Claro, es mi dinero, y no te firmaré nada. - Papá tenía razón, eres una egoísta, sólo piensas en ti. El hijo de esa mujer se levantó y se fue dejando a su madre, la cual al oir el sonido de la puerta cerrándose se lanzó a llorar. - Lloró por 3 días desmayandose cada tanto hasta que murió - Dijo el hombre cerrando su puño - Les di unas cuántas horas extras para que vinieran y salvarán a su madre y esposa, pero a ninguno le importó. ¿Ves la estufa? Sigue encendida porque nadie se ha dado cuenta que está mujer ha estado muriendo, ni siquiera el olor horrible ha despertado el interés de ningún vecino. - ¿Todo esto fue por dinero? - Así es, esta mujer era alguien con mucho dinero, pero demasiado noble, se enamoró de un hombre que se aprovechó de ella, tomo hasta su último centavo con la promesa de su amor y que cuando la empresa familiar se posicionara devolvería todo y más, que a la larga sería dinero de sus hijos. Pero nada fue así, la engaño, puso a sus hijos en su contra y la trató como nada. Lo soportó mucho tiempo, hasta que no pudo más. - La mataron las personas que ella más amaba. -Dije entre lágrimas por la desgarradora historia. - Si, pequeña. El mundo es mucho más cruel de lo que crees. La muerte es el alivio de las almas que no pueden más. - Lo siento. - Dije limpiandome la cara El hombre se quedó callado, me miro y poco tiempo después apartó su mirada de mí y tomando su bolsa dijo: - Deberías irte ya. - No sé como hacer eso. - Dije jugueteando con mis dedos - ¿Necesitas ayuda? - Dice mientras se acerca a mí y un agradable aroma de asoma a mi nariz - Eso creo - Le digo algo adormecida por aquel dulce olor - Bien. - Dice y pone su dedo índice en mi frente. Desperté sin recordar mucho más que su cálido tacto, pensé que su mano estaría fría, pero todo lo contrario. Cuando vi a mi oscuro alrededor en busca de algo familiar, me encontre con que estaba en mi habitación, y el reloj marcaba las 3 a.m. ¿Aún no había amanecido desde que me acosté? Sentí haber dormido mucho, y más aún, haber vivido mucho, me acosté otra vez y no hice más que tratar de entender porque me estaba pasando esto a mí. No lo entendí, mi mente se rindió y me quedé profundamente dormida, otra vez.
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