Extraño encuentro
Un fuerte ruido me ensordece, provocando que aprete mis ojos, al abrirlos poco a poco estoy en medio de 5 chicos de aparentemente 18 años, están totalmente desmayados en el frío pavimento y su cuerpo y rostros están cubiertos de sangre, tras de mí puedo ver un viejo auto volcado. ¿Cómo llegaron aquí?¿Cómo llegué yo aquí?, al despertar de mis pensamientos e intentar ayudar a aquellos jóvenes que parecían de mi edad notó que hay un hombre elegantemente vestido a mi lado. Y al verlo tan tranquilo ante la horrible escena, una profunda furia me llena
- ¿Qué espera para ayudarlos?
- Es imposible que estés hablando conmigo. -Dice mientras saca una extraña bolsa
- Obviamente te estoy hablando a ti.
- No es posible -Se dice repetidamente en forma de monólogo - Helado de pollo. -Suelta como queriendo confirmar algo.
-¿Estás loco? Porque dices una tontería como "helado de pollo" en este momento, ayudame a llevarlos al hospital.
- En efecto, si es conmigo. Están muertos, ya dejalos en paz. Pero tú no lo estás - Me dice viéndome fijamente - ¿Porqué puedes verme?
- No lo sé - Dije, terminando de comprobar que efectivamente ninguno de los chicos tenía pulso.
- ¿Si sabes que ahora que los tocaste les hiciste sentir miedo?
- ¿Miedo? -Pregunté confundida
- Ahora que sintieron el calor de tus manos vivas, tienen miedo de irse. Tengo que solucionar esto pronto -Dijo sacando de su bolsa una pequeña botella.
- ¿Qué harás con eso?
- Meter acá su cuerpo - Dijo señalando a uno de los chicos.
- ¿Estás tonto?¿Cómo se supone que va a caber ahí? - Pregunté
- Hablaba de su cuerpo espiritual - Dijo poniendo el dedo índice de aquel hombre dentro de la botella, que parecia ser de una colonia infantil.
- ¿Y qué pasa con esa botella?¿No tenías presupuesto?
- Esta botella, fue el primer regalo que recibió Leo, su padre la compró después de trabajar un par de horas extra, un bebé no estaba en sus planes, pero trabajó incluso más para comprar este pequeño frasco de colonia. - Dijo, cerrando la botella con una oscura sustancia dentro.
- Entonces, ¿los metes en recipientes que tienen un valor sentimental?
- Así es.
- ¿Porqué nuestro cuerpo espiritual es tan oscuro? - Dije viendo aquel frasco.
- En realidad, es blanco naturalmente -Dijo
- ¿Y que significa que este así de oscuro?¿Asesinó a alguien?
- No, si lo hubiera hecho sería rosa o rojo, el mató sí, pero ilusiones y sueños. Hizo difícil la vida de todo el que pudo.
- ... ¿Y...?
- ¿Puedes callarte un momento? Intentó trabajar - Me interrumpió, intuyo que cansado de mis preguntas.
- Sólo una más - Dije pidiendo con el dedo.
- A ver - Dijo con tono de cansancio
- ¿Quién eres tú? - Pregunté
- No creo que quieras saberlo, pero... soy una especie de recolector de almas.
- ¿Eres la muerte? - Pregunté viendo su espalda.
- Dijiste que era la última pregunta, pero al parecer no puedes parar. Sí, si lo soy. ¿Asustada? - Dijo girando y quedando de frente a mí.
- No... vamos que si supiera con antelación que esto iba a pasar ni siquiera abro los ojos hoy, pero viéndote acá, no me pareces tan malo. - Digo sinceramente.
- Eres el primer ser humano que me ve, ni siquiera estos que ya murieron tuvieron la oportunidad de ver mi rostro. ¿Que hiciste?¿Porqué puedes verme?
- Tampoco lo sé, yo sólo "aparecí" aquí, salí de casa porqué tenía que llevar algo a mamá al trabajo, pero esto no parece ser el camino -Digo mirando confundida el paisaje - Por cierto, soy Allison ...
- Castillo -Termina por mí - Lo sé. Terminado. - agrega
- ¿A dónde los llevaras ahora? - Pregunté
- A casa - Dijo
- ¿Existe algo como el cielo?
- Por supuesto, pero por ahora no vamos para allá. - Dice guardando las botellas en su bolsa rara y luego poniéndolo en un maletín que parece ser de negocios.
- ¿Adónde vas?
- A investigar cómo es posible que tú me veas. - Dijo antes de chasquear sus dedos.
-... Allison, ALLISON
- Mande - Dije abriendo los ojos y sentandome rápidamente.
- Te he dicho que no salgas sin comer. - Dice mi madre entre preocupada y enojada. - Estabas llegando al trabajo cuando te desmayaste, por suerte alguien te vio y me aviso. ¿Te imaginas lo que pasaría si alguien te secuestra estando inconsciente? o ¿Te choca un carro?
- Pero no pasó madre, deja el fatalismo - Dije levantándome por agua.
Aquel lugar en el que estuve no se me hacía nada conocido, y aunque sentí muy real cada escena, empece a creer que nada fue cierto, y que fue una alucinación por mi desmayo, seguro fue eso, por más intrigante que me pareciera, todo aquello fue una locura.