Las clases transcurren como siempre y llega la hora de salir. Llego a casa y mamá está en la sala hablando por teléfono, el cual cuelga al verme. Paso de largo ignorándola. — Eliza!. — Me llama y me detengo volviéndome hacia ella. — Dime, mamá. — Respondo seca. — Cómo estuvo el colegio?. — Pregunta. — Normal. — Le respondo. — Espero que hayas hecho lo que te ordené. — Dice alzando sus cejas. — No tuve que hacerlo. Sabes?. Pablo me dijo que lo mejor es dejar las cosas como están. Ya estás Feliz? — Le respondo con mis ojos cristalizados. — Mucho hijita. Tanto, que no te enviaré a España. Eso sí, te cambio de colegio. No lo verás de nuevo. — Anuncia sonriente, como si fuera su gran triunfo. — No puedes mamá!. Es mi último año. Ya te dije que Pablo no me va a buscar más. — — Pues el

