—Vane ¿Estás bien? Parpadeó saliendo de mis pensamientos, tenía media hora de haber llegado a Italia, la casa era hermosa, según me contaba mía está casa, había sido el regalo de un Vampiro con el que estuvo saliendo hace varios años. La escena del beso con Jos seguía en mi cabeza, por suerte Alan no estaba aquí y siendo sincera no quería que supiera de mi por dos días más, hasta que aclarará mis sentimientos. Tener a Jos cerca era algo caótico, no sabía lo que sentía y no quería hacer algo de lo que después me Arrepentiría. No sabía cuales eran sus intenciones, por mucho que parezca alguien pacífico, no debo confiarme. —Creo que sí. —¿Paso algo allá? Puedes contarme lo que quieras, prometo ser una tumba. —No puedo decirlo por el momento. Se un momento a otro estábamos en un parte,

