Narrador: Lion Solía escaparme de casa cuando regresaba del calvario que vivía con ese hombre que debía llamar padre. No volvía porque pasaba una noche entera llorando en medio de la nada. Nunca pude decirle a mi madre lo que sufría, y parecía no darse cuenta de los golpes y heridas que traía cada lunes. Tuve que aprender a curarme y hacerme puntos yo solo, sin asistencia médica. Varias veces estuve a punto de morir... Y nadie lo notó en ese entonces. Hoy en día sólo siento asco y repulsión de pensar en todo eso. Pero no me avergüenzo de nada, es parte de mí y las personas a mi alrededor deben vivir con eso aunque no se los cuente. Cualquiera diría que es común que yo sea alguien con "traumas" o algo así, como cuando me enteré que tenía el trastorno por estrés post-traumático. Nunca pude

