—¿Qué me piensa hacer? —Pregunta Aliska con el rostro bañado en lágrimas—. ¿Alirio? ¿Dónde lo dejó? Anuel debe estar buscándonos —Habla en desesperación. Lleva varios días encerrada en una especie de bodega. El único recuerdo que tiene es el de haber estado a dos cuadras de la guardería con Alirio esperando a que Anuel pasara por ellos. Era cerca de las siete de la noche, cuando recuerda haber recibido el llamado de Anuel para que lo esperarán justo en esa esquina, para no desviarse. Esa noche tenía un examen en la universidad y quería aprovechar el tiempo de llevarlos a casa e irse en seguida. No tenían ni diez minutos esperándolo cuando frente a ella y Alirio se detuvo una camioneta haciendo ruido con los neumáticos del freno estruendoso que dio y así sin más se bajaron tres hombres d

