Arrastras Aliska llegó al primer nivel de la casa, con la mano del hombre al que Rafael le dio la orden alrededor de su muñeca, siente dolor de la presión tan tremenda que este hombre ejerció sobre ella. Un sollozo se escapa de sus labios. Se siente confundida. Nada de lo que está sucediéndole es comprensible a su razón. Solo piensa en Alirio y Anuel. Solo busca entender por qué está pasándole esto, qué hizo de mal para que su jefe la tuviera en ese lugar y en contra de su voluntad. Observa como el desconocido gira la cerradura de la puerta frente a la cual se detuvo sin avisarle, haciéndole chocar en contra de su cuerpo que parece una roca. Una vez abierta dicha puerta, jalándola por la mano, la obliga a ingresar con él a la habitación y de un tirón la empuja hasta hacerla caer al piso.

