Capítulo Cinco: El primer Amor nunca se olvida

1464 Words
Capítulo Cinco: El primer amor nunca se olvida. "Duele más de lo que pensé que lo haría, mirando nuestro álbum de fotos, estoy rezando por tu felicidad, estoy siempre arrepentida de no haberte dicho antes lo mucho que te amaba y te atesoraba, son palabras vergonzosas pero quiero que mi imagen permanezca como un reciente primer amor en tus pensamientos, estoy bien aunque caiga, no se nota aún que estoy sufriendo en silencio." — Si soy yo, ¿Se le ofrece algo? — Demian me responde confundido mirándome desde abajo a arriba recordando mi rostro. — Espera, eres la chica desconocida del museo que me hizo perder tiempo. — No recuerdo nada en verdad. — Pretendí no reconocerlo. — Pero me preguntaba si pudiera tirarme algunas fotos. — Estoy un poco retirado de la fotografía no quisiera molestarla en eso, si me permite me voy a retirar. — Me informa para no dejarme terminar con mi charla, no recordaba que Demian fuera tan frío y una actitud arrogante. — ¡Espérame! — Le digo detrás de él. — ¡Demian! — ¿Por qué demonios me estás haciendo esto? — Se altera. — Escúchame con atención, pasemos el día juntos ¿Por favor? — Le suplico y veo en su cara frustración. — La última vez me arrebataste la cámara y escapaste, aparte de eso hace un momento lo negaste y si te reconocí bien ¿Me estás pidiendo que pasemos un día juntos? ¿Por qué haría eso? ¿Quién sabe lo que me puedas hacer hoy aparte de eso y por que hablas como si me conoces, como es que sabes mi nombre? Dime la verdad antes de llamar a la policía, por último déjate de tonterías de viajar en el tiempo y salvar mi vida o lo que sea. — Se acerca más a mi para intimidarme. — Es que… por favor no me malinterpretes fotógrafo Demian Wright, soy modelo. — Digo pero, él se ríe tras lo que dije. — ¿Una modelo? lo siento pero tienes al hombre equivocado, no soy fotógrafo. — Dice negándolo e intenta seguir su camino pero lo detengo del brazo. — No seas así, se que renunciaste porque tu jefa te estaba molestando pero no es tu culpa, por favor deja de amenazar con que renunciaras a la fotografía. — Le suplico de más cerca pero se estresa y me suelta. Demian se dispone a salir del lugar y yo no me quedo atrás, como un perrito faldero me dispongo a perseguirlo. Te había seguido hasta tu casa, nunca sentiste mi presencia detrás tuyo o eso creí porque no siento tu preocupación por mi. Cuando entraste te quitaste tu chaqueta que tenias puesta para dejarla hacia un lado y caminar hacia tu sala donde se encontraba todas las cosas de tu fotografía. Te seguía silenciosamente para no molestarte. El teléfono comenzó a sonar y lo cogiste inmediatamente sin preocupación, yo pase para sentarme en el sillón más cercano y observarte. —¿Si, Jefe? — Decías desinteresado. — ¿Esa es la razón por la que sigue retocando mis fotos? ¿Crees que eso es más importante que la verdad? No, solo  procese mi carta de renuncia, ya no voy a seguir haciendo esto. Deje de escuchar por un momento para fijarme en mi alrededor, Era raro volver estar aquí de vuelta. Hace unos días me encontraba en esta misma sala llorando por tu muerte viendo cada días tus fotos y sintiéndome miserable por no ser lo suficiente para ti. Me fijé en ti habías colgado ya la llamada, te encontrabas enojado y esta vez yo no era la razón de ese sentimiento. Te acercaste hasta la mesa donde se encontraban tus materiales y fotos, de un momento a otro habías tirado todas las fotos hacia la basura incluso la cámara, recibiste otra llamada que atendiste con pereza. — Si, ¿Qué está pasando? mañana por la noche?  ya veremos, no se voy a colgar. — Te dispones de coger la cerveza más cercana que tienes en la mesa y cuando lo intentas de abrir de esparció en toda tu camisa y el suelo, decides cambiarte y subes a tu habitación. Mire la sala, estaba toda desordenada, latas de soda y comida esparcida por todo el lugar. Decidí recoger la basura que se encontraba esparcida, no quiero que te quedes con un lugar con tanto desorden. Escuche tus pasos bajando por las escaleras, decidí esconderme de ti y darte una sorpresa. Al principio no te habías dado cuenta de la diferencia de tu sala pero después si, solo te encontrabas con una mirada extrañada. — ¿Pero qué ha pasado por aquí? — Preguntaste, decidí salir y acercarme detrás tuyo. — ¿Te gusta? — Sonreí inocente. — ¡Oh Dios Mío! — Gritaste asustado cuando te volteaste, deje una risa. — ¿Cómo has entrado aquí? — Cálmate, vine por qué tu jefa me envió aquí. — Mentí. — Ella es tu prima ¿verdad? — ¿Mi jefa? ¿Me estás diciendo la verdad? — Asentí. — ¿Cómo iba yo a saber tu código? Soy una modelo de la agencia. — Él no parecía creérselo. — Tengo que conseguir un retrato de mi para mañana. — No. — Comenzó a ponerse nervioso. — Aunque ese fuera el caso no hago sesiones de fotos, le diré eso a ella. — Estabas dispuesto a coger el teléfono para llamarla pero te detuve. — ¿Qué tal esto? No tomes fotos si no quieres, me quedaré contigo hasta que esté inspirado para empezar a tomar una foto.. Por qué una foto en la que has vertido tu corazón y alma, eso es lo que necesito. — Recordé cuando me habías dicho esto. — ¿Una foto en la que he vertido mi corazón y alma? — Se escuchó extrañado por lo que había dicho. — Apuesto a que vas a cambiar de parecer bastante rápido. — Sonreí. — De verdad, no soy una modelo tan mala. — Sonreí, me quite mi mochila de mi hombro para buscar algo en ella. — Incluso te voy a pagar la cuota antes de empezar y ¿Acaso necesitas una cámara? — Comencé a sacar todas las cámaras digitales que se encontraba en la mochila, me miraste raro por tener tantas cámaras pero lo que no sabes es que todas estas son tuyas. — Escoge la que más te gusta. — Dejaron de hacer estas. — Cogiste la cámara entusiasmado. — Este lente...¿Quién podría haber puesto esto tan perfectamente? — Sigues siendo el mismo de antes. — Me reí por tu actitud, dejaste de observar la cámara y bufaste. — Ya vas otra vez, actuando como si me conocieras...¿Cuántos años tienes? — Pregunta. Pensé por un momento, no podía decir mi edad actual, ya que estamos en el pasado. — Tengo 18 años. — Él se ríe y le miró mal. — No crees que 22 años es muy exagerado. — ¿Acaso pensaba que no me veía de tal edad? — Luces más como una niña, Voy asumir que tienes 22 años para que no te sientas mal. — El lo dijo por ver la forma de que lo mire. — A pesar de que no estoy seguro de por qué mi jefa te enviaría, voy a considerar todo esto... Pero, si no se siente bien, no voy a tomar ninguna foto ¿De acuerdo? — Suena bien — Digo contenta. — Entonces por ahora... ¿Puedo pensar en esto como una cita? Cómo una pareja normal sin ninguna preocupación en el mundo, ese tipo de cita. El se recostó en el sofá para pasarse una mano por su barbilla. — Una cita romántica, entonces vamos con esta. — Escogió una cámara. — Puedes tomar fotos de mi también. — Puso una cámara de cinta en mi mano, esta cámara me trae muchos recuerdos. En el día del lago que habíamos salido a caminar, no parabas de tomarme fotos con esa cámara. "Oye pequeña, ¿serías mi modelo?” Me sentí mal por un momento, sentí un dolor en el pecho. — ¿Por qué elegiste esta cámara entre todas las demás? — Le pregunté para saber su respuesta. — No quería que se sintiera como una sección de fotos. — Miró hacia otro lado esquivando mi mirada. — Además tienes que fotografiarme también si vas a sentirte como una cita de verdad. — De acuerdo. — Fue lo único que pude decirle. Hubo un silencio de algunos segundos, él volvió a fijarse en mí. — ¿He hecho algo mal? Te ves como si estuvieras a punto de llorar.  — Me miró preocupado. — No, no es nada, Solo tengo que ir al baño. — Me aleje de él para comenzar a caminar hacia el pasillo izquierdo. — Es hacia el pasillo izquier...¿Cómo lo supo? — Dijo confuso, ya que supe dónde ya estaba el lugar del baño.
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