Capítulo Cuatro: Pesadillas

1056 Words
Capítulo Cuatro: Pesadillas Meses después de la muerte de Demian Tus movimientos para levantarme eran muy cariñosos, tus piernas estaban recostadas alrededor de mi cintura, tus manos en mi pecho, y tu sonrisa de perla en tus labios. Estabas como siempre con poca ropa, siempre hacías el pretexto de que no tenías ropa para dormir, pero yo sé que la verdad era porque te encantaba hacerme sonrojar en la mañana. Me movías para levantarme, yo me reía dentro de mi, me gustaba molestarte y ver tu cara de enojo que me encontraba muy tierno. Par de tu cabello estaban posicionadas en tu frente, haciendo que no puedas ver, te habías dejado crecer el cabello para poder donarlo, después que viste la película que nos hizo llorar mucho. Abrí mis ojos y te sonreí, con mi mano izquierda te llevo los pares de mechones que están en tus ojos, por detrás. Tú te sorprendes tras verme que estaba despierta y te quejas, me reí tras tu comportamiento. — ¡Yah! Layla hoy es el día. — Me avisaste, te quitaste de mi cintura para posicionar tus pies en el frío piso, te moviste rápidamente hacia la ventana a desplazar las cortinas, para dejar la hermosa vista que se había creado, los copos de nieves bajaban por los cielos libres, cayendo en en un final. Me levanté de la cama rápidamente, tomé de la mano para correr contigo hacia la salida. Abrí la puerta y en nuestras narices estaba el invierno, las calles estaban esparcidas por muchos copos rondando entre sí. Camino contigo hacia afuera, el frío nos estampó enseguida, había recordado que no habíamos agarrado algún abrigo antes de salir, entonces por eso me pongo detrás de ti para poder abrazarte y que ambos estuviéramos calientes. — Juguemos a las escondidas Layla. — Habías dicho sonriendo, para después dar un corto beso en mi mano. Había notado tu voz quebrarse y tus ojos comenzaron a mojarse, pero no entendía lo que te sucedía por eso omití todas mis palabras, me había arrepentido de no expresarme.        Me levantaba seguidamente sola, pasaba mis manos siempre en el lado donde te acostabas. Me sentía sola, un alma andante en un lugar sin vida, ya no era lo mismo, no tenía las mismas expresiones de siempre, todo esto paso después de la llegada del invierno, la estación de felicidad donde desapareciste. Todo había pasado después de ese día, donde el primer copo de nieve había caído, ese mismo día desapareciste junto a ellos. Solo, necesitada, y sin ninguna fuerza me dejaste. No salía de nuestra casa, esperando el día en que entras por esa puerta, donde habíamos salido... ¿Dónde estás Demian? ¿Por qué me dejaste sola y desamparada? El timbre había sonado por primera vez tras después de muchos días, escuchar ese sonido me levantaba desesperada de la cama, ¿serías tú mi amor? No me importaron todos los golpes que había recibido con las cosas en el medio, lo único que mi corazón quería ver eras tú. Abrí la puerta con fuerza, esperando verte pero lo único que recibí fue una nota solitaria. ¿Qué era esto? ¿Una broma? Molesta y con tantos sentimientos al mismo tiempo cierro la puerta con fuerza, y la golpeo después de cerrarla. Gritos comenzaron a escucharse en toda nuestra casa, gritos de dolor, gritos de un cuerpo sin alma, gritos por ti. Me recuesto en el piso, mis manos agarraron mis piernas y mi cabeza recostada en la puerta, ¿donde el invierno te llevo Demian? Déjame irme contigo, mi cuerpo necesita de ti para sobrevivir. Abrí la puerta para enfocarme nuevamente en la carta que se encontraba en el piso, la recogí y me fije en las palabras que contenía. Leí la carta confusa, ¿Qué significaba esto? Tienes hasta el último copo de nieve para encontrarlo. ¿Esta carta tenía que ver algo con tu desaparición? Por qué si es así estaba dispuesto de hacer lo que sea, te encontraré te lo prometo, no tengas miedo Demian en donde estes, yo te encontraré antes del último copo.      Los días habían pasado muy rápido, me quedaban poco tiempo y eso me entristecía. ¿Qué pasará si no te encuentro? ¿Qué pasará con mi vida? Había transcurrido a todos los sitios que podía ser posible en donde aparecías pero aún así no te encontré. ¿Sabes que en todos estos días que te he buscado he estado durmiendo en un auto? ¿Sabes que no he comido bien? Tal vez no lo sepas, y tal vez tampoco te importe, eres muy egoísta amor por irte sin mi. En el volante del auto está un mapa, en donde ahí tengo todos los sitios que he visitado y me queda muy poco, tengo miedo si termino de ir a otros sitios sin encontrarte. Espero que eso no pase, y que te encuentre antes de que termine el invierno, te prometí que te encontraré. Las horas pasaron, y el cielo comenzó a oscurecerse por ese motivo decidí acostarme. Corrí hacia mi carro para entrar en ella y ver el regalo que te tenía, el regalo que te daré cuando te encuentre. La brisa golpeaba muy fuerte las ventanas, no podía dormir. Me molestaba, y tenía miedo a la misma vez. La brisa pasaba así por horas, ¿tal vez sería una tormenta? Me levanto del sillón del carro y me fijo en las ventanas, mis ojos se abrieron grandes, esto era una locura lo que estaba pasando. Muchas nieves caían, no se podía ver nada desde adentro. Sentía algo dentro de mí, pongo mi mano en mi corazón, ¿esto era una señal que tú me estabas dando? Decido salir aún que el frío me detenga, siento algo en el pecho que no me deja respirar, y me hace caminar sola por la nieve. La nieve me llevaba sola, mis caminos estaban compuestos por ellas, yo no me controlaba sola, estaba caminando sin permiso. Copos de nieves me rondaban, era una maravilla lo que me estaba pasando ahora, te sentía cerca, lo sentía. Corrí rápido hacia el final del camino esperando ver, te siento.  Corro y corro hasta que me caigo, y mi cuerpo cae. ¿Qué era esto? Mis ojos se enfocan en una lápida con un nombre, no quiero leerlo, ya sabía de quién era el nombre. Tú nombre estaba escrito ahí.
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