La boda se cancela |2|

4079 Words
El día había sido un caos, entre una junta de tres horas desde que entre a la empresa a las seis de la mañana, hasta una cita con el presidente de Leroux Company, para poder cerrar un importante trato, cita que termino a las síes treinta de la tarde, el café y los croissants que había comido aquella tarde, era la única cosa que había ingerido mi cuerpo. Hoy se suponía que no debía de estar trabajando, era sábado, pero como debía hacer un viaje de negocio y me reintegraría a la empresa el miércoles de la semana entrante, debí ponerme al día un sábado. Hoy tenía una cena junto a mis padres y suegro, claramente mi prometida también estaría en ella, lo último que quería era asistir a aquella cena, me sentía exhausto ya que no solo este día había sido un caos, sino que también, lo había sido la semana entera. Aun así, debía ir y comportarme como un hombre feliz, frente a las personas que estarán allí. Verdaderamente no soporto ni un poco a mi suegro, para nadie era un secreto que Cam había sido concebida a través de un abuso s****l, cuando Angela, la fallecida madre de mi prometida, se enteró del embarazo no quiso deshacerse de él, eso fue algo difícil de entender para el padre de Cam, así que, desde su nacimiento él no la quiere, no eh llegado a entender el porqué de aquello, pero tampoco le busco la excusa, lo único que puedo hacer es defender a Camila de ese maldito viejo idiota, que lo único que ha hecho desde que la señora Angela falleció, fue hacerle los días imposibles a mi pequeña prometida. —Hermano ¿puedo pasar? — mire en dirección a la puerta de mi oficina —Entra, ¿sucede algo? — pregunté a Jackson, mi hermano mayor tan solo por unos minutos Así es, tengo un hermano gemelo, lo único que nos distingue a ambos, es el lunar que él tiene justo debajo de su ojo derecho. —Quiero vacaciones — dijo sonriendo, sonreí también — necesito complacer a mi mujer embarazada que lo único que ha hecho estos días, es estresarse aún más, diciendo que no tengo tiempo para ella — agregó, por un momento creí que no respiraba —Bien, ¿por cuánto tiempo te iras? Recuerda recordarle a Enzo que deberá viajar conmigo a Grecia mañana — le dije, él suspiró —Enzo también esta con días libre, recuerda que su madre está muy enferma — le miré con el ceño fruncido — pero aún existe Ismael — agregó rápidamente, sonreí mientras negaba con la cabeza —Bien, Ismael será, recuerda cuidar bien de mi cuñada — le dije Cuando él fue a contestarme, la puerta de mi oficina fue golpeada, a lo que tuve que darle el paso a quien sea que tocaba, por ella ingresó Gonzalo, mi mano derecha. —Aquí le traigo el contrato de común acuerdo, se lo envió directamente el señor Rafael — dijo él Mientras caminaba hasta mi para luego dejar el portafolio sobre mi escritorio, justo frente a mí, solo asentí mientras sacaba las hojas del mismo. —Otra cosa, la señorita Camila se encuentra ahora mismo de shopping con la señorita Gema — me informó, y sin siquiera pensarlo sonreí —Lo sé, los gastos en comida rápida de mi tarjeta me lo acaban de decir — dije mirando a ambos hombres frente a mí, Jack sonrió —Tu querías esposa, ahora te lo aguantas — habló mi hermano —Ni siquiera me estoy quejando — dije encogiéndome de hombros |—en sus días — | pensé de inmediato Ella no es de comer mucha comida chatarra, pero cuando está en sus días es como si esa comida, fuese una dosis de calmantes, desde pequeña había sido así, aunque de tamaño no había cambiado mucho. —Pídele a Luca que siga cuidando de ella y que cuando llegue a su casa me envié un texto — le hablé a Gonzalo, él asintió para seguido de eso marcharse —Problemas, hay problemas — mi otro hermano, Allen Él había ingresado a mi oficina sin siquiera anunciarse, el pobre de Gonzalo casi rompe su espalda contra la estantería intentado esquivar al huracán que es Allen cuando se lo propone. —Encontré un inmenso desfalco de dinero en la sucursal de Los Ángeles, me comuniqué con Cassie, ella reviso a fondo todos los datos desde hace medio año ya — saco la mirada de los papeles que traía en mano para mirarme — y es un total de setenta millones de dólares en un maldito año, desviados a una cuenta a nombre de tu prometida, en Alemania — agregó —No puede ser — susurró Jack —De que mierda hablas Allen — dije poniéndome de pie Camine rodeando mi escritorio y arrebate aquellos papeles de sus manos, me aleje de mis hermanos mientras miraba con atención toda la información. En ellos describía a la perfección toda la transferencia del dinero, lo hicieron lentamente, sacando bajas cantidades de dinero cada mes y por cada proyecto grande que había, la suma también se agrandaba. Todo estaba como había dicho mi hermano menor, a nombre de Camila Soto. Me giré y miré a Allen, moví los papeles en mis manos él fue incapaz de producir alguna palabra. —Me imagino que es alguien de adentro de la empresa, y pues... — le miré —...no se Tony, que quieres que te diga, estoy igual de sorprendido que tú, de todas formas, no creo que Cam este verdaderamente involucrada, como para que ella querría dinero si en poco tiempo ustedes se van a casar — me dijo —Se que mi mujer no está metida en esto Allen, ¿pero sabes el maldito problema que le produciría si alguien de los medios se entera de esto? — dije cabreado — debemos irnos ya para Los Ángeles, debemos resolver esto lo antes posible y en silencio — agregué —Alto ahí vaquero — hablo Jack — hoy no van a ningún lado, tú tienes una cena a la cual asistir y mañana debes viajar a Grecia, deberías de descansar, aunque sea un poco Tony, no has parado ni para comer bien esta semana hombre — me dijo, suspiré —Es verdad hermano, además nadie sabe de esto, solo Cassie y nosotros — dijo Allen, miró a Gonzalo que aún seguía aquí — y bueno él — agregó —Investiga todo esto — le dije a Gonzalo —Solo esperaba que dijeras eso, me retiro con permiso — habló entonces, pera ahora si irse —El maldito hijo de puta que este haciendo esto, se arrepentirá por cada maldito centavo sacado de mi empresa — dije cabreado — Tu vete con Jenni, nosotros resolveremos esto — le dije a Jack —Ve y cuida bien de nuestra cuñada — habló Allen —Ustedes que se creen, ¿piensan que no se comportarme con mi esposa? — dijo, me permití sonreír —me iré ahora, si no pueden resolver esto me llaman, la empresa es de los tres, recuérdenlo — advirtió —Si, si, ve con tranquilidad que no eres el único abogado bueno en Seattle — hablé —Pero si el único que te aguanta a ti — dijo antes de irse Observé a Jackson salir de mi oficina y me tiré rendido en el sofá de la misma, Allen caminó hasta donde me encontraba y tomo lugar justo frente a mí, levente un poco la cabeza, la cual había dejado caer en el respaldo del sofá, y le miré con un solo ojo abierto. —¿Cómo te disté cuenta? — pregunté, volviendo a tirar mi cabeza hacia atrás —No fue muy difícil, sabes que cada seis meses reviso todos los ingresos de las empresas, si bien no me había dado cuanta antes, que realmente fue un grave error — habló — hoy profundicé un poco más, dándome cuanta de un fallo en el ingreso del mes pasado, se suponía que debíamos obtener cien millones novecientos mil dólares de parte de Garden Companys, pero recibimos cien millones ochocientos sesenta mil dólares — me senté al oír eso Realmente la administración no era lo mío, para eso estaba Allen, quien era el vicepresidente de la empresa y claramente también el contador y administrador de la misma, pero cada vez que él explicaba algo como esto, debía prestar mucha atención, pues no puedo ser el presidente de una empresa y estar ciego ante sus ingresos y salidas de dinero. —O sea, sea quien sea esa persona, cometió un terrible error sin darse cuenta o, ¿me dices que lo hizo apropósito? — consulté —Mas bien, yo creo que quien sea esa persona, está buscando alejarte de Cam, por lo tanto, lo hizo apropósito — contestó, mi ceño se frunció —¿Alguien en mente? — dije Allen me miró y luego bajo su cabeza, mientras rascaba su nuca, volvió la mirada hacia mí y suspiró. —Pues...— no terminó pues la puerta de mi oficina fue golpeada —¿Puedo pasar? — era Vicky, una gran amiga y también mi asistente Ella venia con una sonrisa en sus labios, tan bien vestida como siempre y traía un portafolios en sus manos, el cual reconocí de inmediato, era el contrato a firmar con los griegos. —Pasa, ¿Cómo has estado?, se suponía que nos veríamos mañana recuerda que tienes el día libre — dije, ella sonrió aún mas —Lo sé, pero esto era urgente — habló mostrando la carpeta en sus manos — ¿Cómo has estado Allen? — le habló a mi hermano El cual solo asintió sin siquiera mostrar una sonrisa, para nadie era una sorpresa, que Victoria no era de agrado para ninguno de mis hermanos. —Te doy esto y me retiro, debes estar ocupado — dijo ella, asentí —De hecho, si, encontramos... — —Antony — me interrumpió Allen, le miré y pronto entendí — debemos seguir en lo que estábamos — agregó, asentí —Bien, me retiro entonces, que tengan un lindo final de día — dijo ella Se acerco a mí y después de dejar un beso en mi mejilla, se despido con la mano de Allen para luego irse. —No deberías de confiar tanto en ella, me iré ahora, reservaré el Jet para mañana a las siete de la mañana, que tengas una rica cena — dijo Se levantó de su lugar y salió de mi oficina como si el mismo diablo lo llevase, a veces no entendía el odio de Allen y Jackson hacia Victoria, pero debía aceptarlo de esa forma, pues no podía obligarlos a quererla. Estamos claros, que nuestro hermano pequeño Austin tampoco le agrada Victoria, menos siendo el mejor amigo de Camila, como lo es, para él, Victoria es un estorbo en mi relación con Cam. Miré a hora en mi reloj de mano y me levanté enseguida, fui a por mí saco y llaves del auto para pronto salir de la empresa, una vez bajé al estacionamiento subterráneo, me subí a mi auto y lo conduje hasta mi pent-house, pues con la hora que era, no me daría tiempo para ir hasta mi casa. Subí, me apresuré a una ducha rápida, me vestí medio informal, solo pantalones de jean negros una camisa del mismo color y un saco sin solapas bastante informal en color gris. Después de peinar mi cabello y colocarme perfume salí con presura del pent-house, me subí a mi camioneta 4x4 y conduje con dirección al hotel, perteneciente a mis padres, era allí que nos reuníamos cada vez que cenábamos en familia. Una vez llegué allí, le di las llaves de la camioneta al ballet parquin e ingresé al lugar, caminando directo al privado de mis padres. —Padres — dije al entrar Me dirigí a ellos y los salude con un beso en la mejilla a ambos, tomé asiento en mi lugar y saqué mi móvil del bolsillo de mi saco, dándome cuanta que tenía un texto de Luca, que había recibido hace una hora ya, en él decía que Cam había llegado a salvo a casa. —Cam de seguro ha de estar por llegar — hablé, miré a mis padres — ella tuvo que acompañar a Gema de compras hoy — la excusé —¿Cómo han estado las cosas entre ustedes? — consultó mamá — ella ha estado bastante callada estos días, sé que está bastante estresada por el tema de la boda y los exámenes, pero no acostumbra ser así, ayer, por ejemplo, terminé siendo yo la que eligió el sabor del pastel de bodas — agregó — me preocupa que no le estes prestando la suficiente atención y ya no quiera casarse — culminó, suspiré —Madre, te voy a pedir que no te entrometas en nuestra relación — dije cabreado —Antony — advirtió padre — tu madre no quiere ser entrometida, solo quiere que apartes un poco el trabajo y te centres en tu prometida, te recuerdo que ella no va a ser un adorno más en tu casa — dijo con enojo —Se que no lo será padre y no la trataré como tal, pero la empresa ahora está pasando por una situación la cual debo resolver y si, no puedo prestarle la atención que ella se merece, en cuanto me desocupe lo haré — contesté calmo —Espero que cuando lo hagas, ya no sea tarde — bufé al oír aquello No pude decir nada más, pues Cam ingreso por la puerta, ella vestía toda de blanco viéndose tan hermosa como siempre, camino hasta mis padres y los saludó, para luego tomar asiento junto a mí. No pude evitar fijarme en sus ojos rojos e hinchados, haciéndome saber que había estado llorando, apreté mis manos en puños al ver la mancha rojiza que tenía una de sus mejillas. Ella toco su mejilla al notar que estaba mirando esa parte en específico de su rostro. —¿Con que te hiciste eso? — consulté enojado —Me golpee accidentalmente — sonrió, ¿me estaba tomando de estúpido? —Si claro, yo nací ayer verdad — susurré intentando controlar mi enojo El idiota de su padre hizo presencia en la sala e instintivamente le fulminé con la mirada, claramente había sido él quien la golpeo y ella había estado llorando por su causa, de solo pensar eso me hacía hervir la sangre. No pude hacer nada más que dejar pasar esta situación, frente a mis padres no me iba a poner a discutir con el viejo este, pero que lo deje pasar no quiere decir, que no le vaya a dar una advertencia. La cena estaba transcurriendo con normalidad, hasta que Cam se excusó para marcharse, con solo mirarla sabia el problema que estaba teniendo así que no me opuse a que se fuese, cundo ella salió Rafael lo hizo detrás de ella, así que me apresuré a excusarme y salir también. —Será mejor que la llevé a casa, ella no lo dijo, pero sé que no está muy bien — dije, mamá sonrió —Ve cariño, cuida bien de ella — asentí Y luego de dejar un beso en la mejilla de mi madre, salí de allí. Salí justo a tiempo para presenciar algo que no me gusto para nada, decir que tenía ganas de partirle la cara al viejo es poco, quería desarmar su cuerpo a golpes, pero claramente no podía hacerle eso a mi suegro y menos en público, así que solo le di una advertencia y salí de allí, llevándome a Camila conmigo. De camino a la casa pase por una farmacia y compre lo necesario para ella y también decidí que sería mejor ir al pent-house, pues quedaba más cerca y ella se sentiría más cómoda allí. En este momento debe estar poniéndose cómoda en la habitación, en cambio yo, me había dedicado a encargar una pizza con doble de mozzarella para que Cam comiera, ya que no había tocado su comida en el restaurante y también, había puesto una compresa que había comprado, a calentar en el micro, para aliviar sus cólicos. Tomé mi móvil al notar que sonaba y contesté rápidamente, al ver que era Luca quien llamaba. —El señor Rafael está aquí abajo, exige subir y hablar con usted — dijo él, suspiré —No lo dejes subir y dile que tiene prohibida la entrada a cualquiera de mis residencias — contesté —Bien, que tenga buena noche — me dijo Asentí como si él pudiese verme y corte la llamada, deje el móvil sobre la isla de la cocina y caminé hasta el microondas, tome la compresa y la coloque sobre mi mejilla para comprobar que no estuviese muy caliente, volví a dejarla donde estaba y cerré la puerta del micro, para asegurarme de que no volviera a enfriarse. —¿Qué quieres? — dije contestando otra llamada, pero esta vez de parte de Rafael —No te quieras pasar de listo Antony, Camila es mi hija y hago con ella lo que quiera — me dijo, sonreí sin ganas —Oh vamos — dije burlón — Camila es mi mujer, ni tu ni nadie puede meterse con ella, que te quede claro algo Rafael — hablé firme — tú le vuelves a poner un dedo encima a mi prometida y te arrepentirás hasta de haber nacido, Camila no está sola y no voy a permitir que sigas dañándola, y en cuanto pienses en tan solo insultarla, piénsalo dos veces, porque ahora soy yo el propietario de tus empresas — advertí Corté la llamada al verla bajar las escaleras, ella solo llevaba la camisa de mi pijama haciéndome difícil quitar la mirada de sus piernas, carraspee la garganta y me obligue a mirar hacia otro lado. Caminé hasta ella al notar que se acercaba y aprese su cintura entre mis manos, acerque mi rostro al de ella y deje un beso en su frente. —¿Cómo te sientes? — consulté —Digamos que bien — contestó Afiance el agarre para poder alzarla y sentarla sobre uno de los taburetes, caminé hasta el microondas y saque la compresa, todo bajo su atenta mirada verdosa. Me acerque de nuevo a ella y levante la camisa para poder pegar la compresa a sus shorts de protección, su piel se estremeció al sentir el calor de la bolsa. —¿Está muy caliente? — consulté, ella negó —Para nada esta perfecta así, gracias — contestó Giré en mis pasos y tome la caja con la pizza, la coloqué justo frente a ella y sonreí al ver que sus ojos se iluminaban al verla. —Doble muzza y pepperoni, como te gusta — dije, ella me miró sonriente —Esto es genial, tendré el periodo más seguido — me dijo, solté una risotada —Come antes de que se enfríe — dije Caminé hasta la sala y tome unas de las tantas pantuflas que tenía esparcida por todo el pent-house, si Camila tenía pasión por dejar su ropa regada mientras se desnudaba, yo tenía pasión por dejar mis pantuflas por todos lados, era una costumbre que había adquirido desde niño y pues hasta ahora que tengo 32 años, aun la sigo teniendo. Camine hasta mi pequeña prometida y me hinque frente a ella para poder colocarle las pantuflas, ella me miró expectante. —Si tus pies siguen enfriándose, no te recuperaras más — le dije, ella sonrió mientras asentía No contestó nada, debido a que tenía la boca llena de comida, sonreí y me levanté para luego sentarme a su lado. —¿Qué fue lo que sucedió antes de la cena de hoy? — consulté Ella desvió su mirada y tragó su comida con dificultad, en silencio se sirvió agua y bebió con tranquilidad, para luego verme a los ojos. —Solo le grite a papá que me gustaba ser follada y él me golpeo — simplifico Casi se me salen los ojos de orbita al oír sus palabras, fruncí mi ceño y entre cerré los ojos, eso no podía ser todo ¿o sí? —¿Cómo por qué le gritaste eso? — consulté —Era lo que él quería oír así que lo dije, claramente que no me follo a nadie nunca — aclaró, suspiré —Hay algo más, lo sé, pero está bien si no quieres hablar — dije — iré a revisar unos documentos, cuando acabes de comer ve a la cama y descansa bien, mañana tengo un viaje a Los Ángeles, me voy a las siete de la mañana, no nos veremos ya que desde allá viajaré a Grecia, hay un trato muy importante que cerrar — hable, ella me miró y su ceño se frunció Dejo el pedazo de pizza que estaba comiendo y luego de beber agua habló. —¿Cuándo regresas? — consultó —El miércoles por la noche — dije Su mirada incrédula y fulminante, me aclaraban que nada estaba bien con aquella confesión que le había hecho. —¿Si sabes que nuestra boda es este viernes verdad? — consultó, asentí — ¿si sabes que el lunes tenemos la prueba de vestido y esmoquin no? — volví a asentir — ¡y como mierda crees que te puedes ir y regresar el miércoles Antony! — gritó entonces Se levantó de su asiento y se alejó de mí, caminando hasta la sala, le seguí claramente. —Te he aguantado cada cosa que has hecho, porque lo entiendo es tu trabajo, por lo que has trabajado toda tu juventud, pero es nuestra boda maldición, no puedes ser un poco más empático por eso, no puedes dejar el maldito trabajo a un lado por una sola vez, ni siquiera luna de miel vamos a tener, ¿Qué soy para ti Tony? — consultó Me removí incomodo al ver sus ojos llenarse de lágrimas, no me gustaba que alguien más le hiciera llorar, más yo lo había estado haciendo desde que anunciamos nuestro matrimonio, hace un mes ya. —Esto es muy importante Cam, hay un desfalco inmenso en la sucursal de Los Ángeles, el trato con los griegos es demasiado importante sería un gran logro para nuestra empresa, no me puedes exigir que lo deje a un lado, no cuando me estoy casando contigo para que cumplas tu bendito sueño de ser una paisajista — le dije, ella limpio sus lágrimas y asintió —Vete a la mierda Antony, mejor dejemos esto aquí — dijo, fruncí mi ceño — no te exijas más de lo que puedas dar, sabes que, mejor dejemos el asunto de la boda aquí, no habrá boda — agregó Caminó alejándose, me quede allí de pie, perplejo, ¿esto de verdad estaba sucediendo?, ella estaba rompiendo nuestro compromiso, así como así. —Maldición — susurré Caminé en dirección a donde ella se había ido, pero el timbre de la puerta me frenó. —¿Quién mierda es a esta hora? — me dije a mi mismo cabreado Caminé hacia la entrada y abrí la puerta de mala gana, Vicky estaba de pie allí frente a mí, fruncí mi ceño. —Olvidaste esto en la empresa, es muy importante que lo revises y lo firmes — me dijo Tomé la carpeta y suspiré. —Gracias Vicky, he tenido muchas cosas en la cabeza últimamente — le dije — ¿cuándo es la firma del contrato? — consulté —Es el martes por la mañana, el plan es viajar mañana estaríamos llegando a Grecia por la madrugada, nos daría tiempo a descansar, ya que por la noche es la cena programada con el señor Emir y el martes por la mañana iríamos a su empresa a firmar el contrato — respondió, asentí —Bien, cambia el viaje para el lunes por la noche — dije su ceño se frunció — tengo asuntos pendientes aquí, no podré asistir a esa cena, no te preocupes yo hablo con Emir — agregué Victoria asintió. —Bien, te dejo descansar entonces, que tengas buena noche — se despidió —Tú también — dije Ella se retiró y yo cerré la puerta, si tenía que cancelar al menos la cena lo haría, pero yo no dejaría de casarme por una bendita prueba de vestuario, o claro que no.
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