Víbora venenosa |3|

4092 Words
Me desperté por la mañana y Antony ya no estaba a mi lado, ayer por la noche había discutido con él y había gritado cosas que eran ciertas, que también ya me las traía guardando hace mucho. El hecho de querer romper el compromiso no estaba en mis planes, pero como para que casarme con un hombre que realmente no me ama como yo quisiera y que ve nuestra boda como si fuese una responsabilidad de su parte. Cuando me tiré en la cama ayer por la noche, no planeaba dormir, pero ya estaba agotada del día movido que había tenido y para sumarle a eso, me había llegado la regla, cosa que me dejaba más decaída aún. Sentí a Antony llegar y cuidar de mí, hice un poco de fiebre, pero no fue tanta, como para llegar a alucinar o no saber que pasaba a mi alrededor. Me estiré en la cama para poder desperezar mi cuerpo, tomé mi móvil y miré la hora, eran las seis treinta de la mañana, demasiado temprano para levantarse un domingo, pero ya tenía un reloj biológico. Salí de la cama y caminé con pereza hacia el baño, hice mis necesidades y me duche, cuando salí cepille mis dientes y me vestí con la misma ropa que traía, o sea, la camisa de pijama y los shorts de protección. Al abrir la puerta del baño, me encontré con Antony en la habitación, él me miró y caminó hasta mí, retrocedí ingresando al baño nuevamente. Le miré expectante al verme encerrada entre el lavabo y él, Antony levanto su mano y acomodo mi cabello que caía mojado sobre mi rostro, alce mi ceja, con un claro interrogatorio. —No podemos estar enojados para siempre y tampoco deberías de comportarte de esta forma — me dijo, no le contesté — estas siendo infantil Camila, no puede ser que te enfades por una simple prueba de vestuario, es lo mismo, yo no podré ver tu vestido de todos modos ¿Por qué debemos ir juntos?, es lo mismo que yo vaya el miércoles — agregó —Si para ti es de esa forma, bien, lo acepto — le dije — pero no digas que estoy siendo infantil, no te lo permitiré, claro que no estoy siendo infantil, es mi boda Antony y a ti te está importando tres cominos la boda, ¿para qué seguir con esta farsa?, mejor me busco un hombre que esté dispuesto a compartir todo conmigo, hasta los malditos preparativos de la boda, no un idiota adicto al trabajo que lo único que le importa es él mismo — hablé con enojo Sus ojos me mostraron fulminante lo enojado que lo habían dejado mis palabras, mi trasero chocó contra el frio mármol del lavabo, cuando Tony dio un paso más hacia mí, sus manos apresaron mi cintura con fuerza y por un momento olvide como se respiraba, no era bueno para mí y mi enojo que él estuviera a tan poca distancia de mi cuerpo, no lo era, porque comenzaría a olvidar el porque estaba enojada. —Aléjate Antony — dije —Repite lo que me acabas de decir — demandó —¿Qué quieres que te repita? — dije — ¿la parte en donde eres un idiota o quizá en la que mencioné que quiero otro hombre para casarme? — le dije con altanería —Ambas — susurró Sus manos afianzaron el agarre y casi doy un grito al ser alzada por él, me sentó en el lavabo y se posiciono justo entre mis piernas, trague saliva. —¿Soy un maldito idiota? — consultó, asentí — ¿y cuál será el otro idiota que se case contigo? — dijo A esta altura mis dos neuronas corrían en mi cabeza y se chocaban entre sí, Antony estaba lo suficientemente cerca, como para descontrolar todo en mí, las dos últimas preguntas las hizo tan cerca de mi rostro, que nuestros labios alcanzaron a rozarse. —El primero que quiera hacerlo — le contesté, aun mirándole a los ojos — después de todo no tengo que ir muy lejos, Max o Gabo, ellos saben perfectamente como administrar una empresa entera — dije y alce mis cejas, mientras torcía mi cabeza y le miraba con suficiencia —¡No colmes mi maldita paciencia Camila! — di un brinco en mi lugar al oírle gritar Tony se alejó de mí y halo de su cabello cabreado, era algo que acostumbraba a hacer, cada vez que el enojo le sobre pasaba y él necesitaba controlarse para no cometer una estupidez. —No estoy intentando colmar nada en ti Antony, solo intento que te pongas en mi lugar, me siento como la mismísima mierda cada que me recuerdas el porque te estas casando conmigo, ya suficiente tengo con saber que no me amas de la manera que lo hago yo, pero, aun así, te casas conmigo para que no lo haga con nadie más ¿Qué calase de imbécil egoísta eres? ¡¿AH?! — dije Ya a esta altura no había podido controlar mis lágrimas, las cuales ya empapaban mi rostro, Tony caminó hasta mí y tomo mi rostro entre sus manos limpiando con sus pulgares mis lágrimas. —No llores — susurró —Dices que no te gusta verme llorar y es a lo único que te dedicas Tony, a hacerme llorar — le susurré, él negó con su cabeza mientras mordía fuertemente su labio inferior. Lo alejé de mí y me baje de donde estaba, camine fuera del baño directo a tomar mi móvil, me coloque las pantuflas y salí de la habitación, podía sentir los pasos de Antony de tras de mí, baje las escaleras e intente localizar la llave de mi auto, el cual ya sabía que lo habían traído hasta aquí. —¿Dónde vas? — consultó, mientras caminaba tras de mi No contesté solo seguí mi camino, cuando localicé la llave de mi auto camine hasta ella, pero no logre agarrarlas, ya que Tony lo hiso antes que yo, me giré para verle, él tenía su brazo a una altura a la cual, sabía que no llegaría ni saltando. —Y luego la infantil soy yo — murmuré —Solo dime donde iras, solo quiero saber eso — dijo, suspiré — ¿podemos resolver esto tranquilamente?, no quiero marcharme y que estemos peleados — agregó, Le miré por unos segundos y luego de otro suspiro, asentí. —Di lo que quieras decir, escuchare e intentaré entender tu punto — dije, intentando ser lo más comprensible posible —Si fuese por mí, no iría a esos dos viajes, pero soy el presidente y si no resuelvo yo los problemas ¿Quién lo hará?, Jack y Allen confían en mí, por eso estoy en el puesto que estoy, intento complacer a muchas personas a la vez, ¿puedes comprender eso? — habló, asentí —Bien, ve y has lo que tengas que hacer, ya se te está haciendo tarde — le dije, él verificó su reloj de mano y asintió — yo iré con Gem, quedamos en encontrarnos hoy — agregué —Toma — dijo y me dio mi llave — cuídate, te dejé ropa en la habitación, cuando regreses de encontrarte con Gema, ve a mi casa, allá están todas tus cosas ya pedí que las llevaran — sus manos apresaron mi cintura — no vayas a tu casa, no quiero que estés cerca de tu padre ¿sí? — asentí Antony se alejó de mí, lo seguí con la vista hasta perderle, tan solo unos segundos después apareció cargando su maleta y un bolso de mano, caminó hasta mí y se inclinó para dejar un beso en mi mejilla, apreté mis ojos. —Cuídate y no hagas locuras — pidió, asentí —Tú también cuídate, suerte — dije Lo miré alejarse y en cuanto abrió la puerta y se dedicaba a salir, hablé. —Cancelaré la boda Tony, hoy hablaré con tu madre — anuncié Sus pasos se detuvieron, mas no dijo nada y tampoco volteo a verme, solo siguió su caminar luego de asentir, cerró la puerta tras de sí. Deje caer mis lágrimas, era lo único que quería verificar, estamos claros, no soy tan importante como me gustaría serlo, para él. Seque mis lagrimas con rabia y camine directo al elevador, lo solicite y así como sus puertas se abrieron bajé hasta el estacionamiento privado del pent-house, camine hasta mi auto y lo encendí de inmediato, aceleré como si fuese lo último que haría en mi vida y conduje a donde sabía que estarían Gem y Max hoy, en el bendito restaurante, que según Max vendían las mejores patas de pollo del universo. En cuanto llegue me estacione y rápidamente reconocí el auto de mi mejor amiga, como no hacerlo, si era un bendito Audi de color amarillo, que lo veías hasta desde diez metros de distancia. Me baje de mi auto y camine con presura hacia el interior del lugar, en cuanto ingresé me pare en el marco de la puerta y busque con la mirada, la cabellera rojiza de Gem, lo hice de inmediato, ya que Max tenía el mismo color de cabello, por lo tanto, eran dos fosforitos lo que buscaba. Caminé hasta la mesa en donde se encontraban los hermanos y suspiré al llegar y tirar mi cuerpo en el lado desocupado de los asientos. Ambos me miraron, con el ceño fruncido, Max me mostro una cara de cansancio a lo que le miré mal. —¿Qué, ahora que sucedió con tu papi bueno? — consultó Gem —Todo, paso malditamente todo — contesté —¿Qué berrinche le hiciste esta vez? — consultó Max, le miré mal —Rompí mi compromiso, ya no me voy a casar — confesé Gema se ahogó con lo que estaba bebiendo, Max me miraba horrorizado mientras golpeaba la espalda de Gem, intentando que ella dejase de toser. —Haber, explica eso con más claridad — pidió mi amiga al poder dejar de toser —No hay nada que explicar Gem, le grite a Tony que rompería nuestro compromiso y él solo asintió y se marchó, por lo tanto, ya no nos casaremos, punto — simplifique a medias Ambos hermanos se miraron y luego me miraron, solo me encogí de hombros y alcé mi mano para llamar a la dependienta del lugar. —Un pack de pollo frito por favor — pedí cuando ella se acercó — ¿Qué? — consulté al ver que me miraban como si me hubiese salido otra cabeza —¿A Tony no le importó? — consultó incrédulo Max, asentí — o sea, es el mismo Tony verdad ¿el mismo que yo conozco? — suspiré —Si Max, el mismo que viste y calza — contesté —Pues entonces resígnate, porque el viernes te casas cariño — me dijo, fruncí mis labios —¿Con quién? ¿contigo acaso? — dije, él negó horrorizado — Max, debes ayudarme tú serás mi salvación — le dije, volvió a negar —Si el viernes aparezco en tu boda de rojo, debes aprontar los tacones y agarrar fuerte tu vestido, pues te tomaré de la mano y huiremos juntos — me dijo, sonreí — pero si aparezco de verde, te las arreglas sola amor — bufé, al darme cuenta que solo estaba jugando con mis sentimientos —Ya dejen de hablar tonterías — dijo Gem, ella nos fulminaba con la mirada — habla que fue lo que sucedió, ¿Por qué no fuiste a la carrera ayer? — consultó —En primer lugar, papá me llamo de puta y luego me golpeo, Antony quería sacarles el rostro a golpes, luego vino mi periodo y él me llevo a su casa, todo iba bien hasta que confesó que mañana no irá a la prueba de vestuario, porque debe ir a Grecia, y ahí discutimos, hoy por la mañana me llamo de infantil y le dije algunas cosas que traía guardadas, así que también rompí mi compromiso, él solo se fue a su viaje de negocios — resumí, exagerando en algunas cosas, como solía hacerlo siempre —¿Tu papá hizo qué? — medio gritó Gem Max se apresuró poner su mano en la boca de su hermana, miré a todos lados y asentí en dirección a las personas que nos miraban, pidiendo una disculpa silenciosa. —¿Él dijo que eras una puta? — susurró entonces —Bueno, algo así, en realidad no termino la frase, solo dijo pareces una... — dije y subí mis cejas, mientras fruncia mis labios — luego me enojé y dije, ¿una que, una puta padre?, y luego le dije que me gustaba ser follada, así que me golpeo al enojarse — confesé —Tu eres el único caso que no podre resolver en mi vida Camila — dijo Gem Fruncí mi ceño y mis labios al mismo tiempo, ella sonrió al verme hacer aquel puchero. —Bien como sea, la boda se realizará conozco a Antony, por suerte me crie con él, lo siento por ti, pero el viernes serás su esposa, como que se llama Antony Ezequiel Harris — habló Max, suspiré —Tengo que contestar — anunció mi amiga, al sonar su móvil Subí mis piernas al sofá y abrace mis rodillas, mi mirada se perdió hacia afuera prestándole atención a la camioneta color plata que estaba estacionada justo frente a mí, solté un fuerte y largo suspiro y baje la mirada. —Ya deja de actuar como si estuvieses en una película de desamor, no te va, mejor vayamos a quemar energías en la pista — dijo Max —Bien, vayamos — dije Me puse de pie y caminé hasta la cajera. —Puedes ponerme para llevar mi pedido, también te pagaré ahora — le dije, ella asintió con una sonrisa amable. Después de unos minutos la dependienta me entregó mi pedido y yo pague, justo en ese momento Gema volvía a ingresar al lugar y caminaba hasta la mesa donde se encontraba Max, ella tomo su bolso y le dijo algo a su hermano, para luego caminar hasta mí, que ya iba de camino a ellos. —Debo irme, Giselle me llamó y me dijo de ir al spa, ¿vienes? — me dijo, negué —Iré a la pista con Max — contesté, ella hizo una mueca —Eres como el mejor amigo hombre que jamás tuve — me dijo, reí — como sea, nos vemos mañana en la prueba de tu vestido — agregó, le miré mal —Ya dije que no habrá boda — contesté —Si, si, como sea — me dijo, mientras se marchaba Suspiré y negué con mi cabeza indignada, mientras veía como ella salía corriendo del local de comida. —¿Nos vamos? — consultó Max, le miré y asentí —Vamos — contesté Salimos del lugar y caminamos con calma hasta mi auto, mis ojos se volvieron a poner sobre aquella camioneta color plata y bufé, caminé con presura hasta ella y golpe la ventanilla del conductor, al no tener respuesta volví a hacerlo. —Baja el bendito vidrio Luca — dije Pronto el vidrio comenzó a bajar, mostrando el rostro serio de aquel rubio con ojos verdes, que me seguía a todas partes. —Préstame tu móvil — dije estirando mi mano Él me miro y mordió su labio inferior. —¿Para qué lo necesita? — consultó —Solo préstamelo — dije, insistente aun con mi palma abierta Luca me paso su móvil y lo tomé de inmediato, cuando lo encendí noté su pantalla bloqueada con seguridad, le miré mal. —Desbloquéalo — le pedí Él lo tomo e hiso lo que le pedí, fui directamente a sus registros en w******p y abrí la conversación que decía ¨jefe¨, al hacerlo abrí el audio y hablé. —Dile a tu jefe, que ya no te mande a seguirme porque él y yo ya no tenemos nada que ver, no te quiero ver de nuevo siguiéndome Luca — hablé como si se lo estuviese diciendo a Luca El recién nombrado me miro con los ojos chiquitos y me quitó el móvil de las manos. Suspiró al darse cuenta que no podría anular el mensaje, ya que Tony lo vio de inmediato. —¿Contenta? — consultó, mostrándome la pantalla de su móvil Allí se mostraba un simple texto que le indicaba, que hiciera lo que yo dije. Sin siquiera pensármelo aquello me había dolido, pues con cada acción de mi ex prometido, me demostraba un poquito más que yo no le importaba en absoluto. Solo asentí en su dirección y me fui hacia mi auto, donde Max esperaba por mí, apoyado en el capo del mismo. —Pobre hombre — me dijo mi amigo, aun sin quitar la vista de la camioneta —No se lo dije a él, le envié un audio a Tony — le dije —¿Y entonces? — consultó —Nada, a Tony no le intereso en lo absoluto — contesté — y no me digas lo contrario, no quiero saber que seguirás defendiendo a ese idiota — agregué rápidamente Max solo levanto sus manos y luego camino a meterse en el lado del copilo del auto, cuando lo desbloqueé, me subí también y aceleré con prisa hasta llegar a las pistas privadas que poseía mi amigo. Cuando llegamos allí, nos cambiamos de ropa y fuimos a por aquellas vueltas descontroladas que me gustaban hacer en los coches de carrea. Me sigue sin agradar la idea de que Max siga sin correr; para hacérselas corta, Max solía correr profesionalmente, pero un accidente, le hizo dejar aquello por lo que había luchado tanto y que tanto le gustaba hacer. Todos en los medios se enteraron que las noticias de su supuesta carrera bajo efecto de estupefacientes, eran completamente falsas y aunque su representante limpio su nombre y se enjuició al tipo que le había metido LSD en su agua, nada había salido bien, pues él debió someterse a terapia durante un año entero, debido a las cantidades extremas de aquella droga, más cuando se recuperó, fue incapaz de sentarse frente a un volante nuevamente, el miedo de volver a derrapar y chocar, le eran más grande, que su pasión por las carreras. Con el tiempo Gabo fue capaz de sacarlo de eso, mas no habíamos logrado aun, que tomara el volante nuevamente, pero yo confiaba en que pronto lo haría, al menos ahora, ya no le causaba miedo subirse a un auto de carreras y tampoco sentir la adrenalina que este producía al ser acelerado a fondo. —¿Has pensado en la propuesta que te entrego Gabo? — le consulté Él negó con la cabeza, mientras se quitaba los guantes de las manos, camino alejándose de mí y luego de quitarse el traje, tomo asiento, caminé hasta él y me paré justo frente a su persona. —No me siento preparado para volver aun, ni siquiera soy capaz de sentarme frente a un volante de nuevo — contestó — sé que Gabo solo busca mi bien y que es una gran oportunidad, pero aun siento algo de miedo — agregó, asentí —No debemos negar que es una gran oportunidad, volverías a las carreras de fórmula uno y le taparías la boca al hijo de puta que destrozo tu carrera — le dije, él suspiró —Lo sé, por eso he estado viniendo aquí seguido, pero no soy capaz ni de quitarle el embriague al auto — confesó Me senté en sus piernas y le abrecé por el cuello, sus brazos envolvieron mi cintura y su cabeza se apoyó en mi pecho. —Quiero volver, juro que quiero hacerlo — susurró con la voz quebrada —Y lo harás, lo vas a lograr — le dije Max y yo nos habíamos apoyado mutuamente en los momentos más difíciles de mi vida, una cosa que pocos sabían, era que, en una fiesta a mis 16 años de edad, abusaron de mí, habían sido tres chicos mucho mayores que yo, que habían hecho conmigo lo que se les había antojado, en esa fiesta estaban mi hermano, Tony y Jack, incapaz de decirle algo a ellos llamé a Max, rogando que me fuese a sacar de allí, él lo había hecho de inmediato. Convirtiéndose en la única persona que lo sabía, después de mis padres. Mis cólicos horribles se debían a aquel hecho, me había sentido agradecida en aquel momento, ya que unas semanas atrás, había perdido mi virginidad con Tony, no dándole el gusto a aquellos tipos que lo hicieran, me costó salir de aquello y Max siempre había estado para mí. En ese mismo año sucedió lo de su accidente, así que viajé a Londres donde él se encontraba y mientras yo asistía a terapia, él se recuperaba en el hospital. Recuerdo como si fuese hoy, que no tuvo el apoyo de sus amigos y tampoco de sus padres, debido a las noticias, y pues, que unos días antes, él había peleado con Sam y Tony, porque nos habían encontrado en mi cama abrazados, cosa que mi hermano y prometido, mal entendieron, yo acababa de tener un ataque de pánico a causa de las pesadillas y Max solo intentaba ayudarme. Nueve meses después de haber viajado a Londres debí volver y Max lo hizo conmigo, mamá había enfermado de gravedad, tenía cáncer de cuello de útero. Ella poco después falleció y tan solo dos meses después, lo hizo Sam, en aquel horrible accidente de tránsito, donde no quedo nada de él, debido a que el auto explotó. A partir de ahí, me perdí a mi misma, intenté acabar con mi vida, pero entonces Tony llegó para quedarse, desde ahí había sido mi pilar y quien me ayudó a salir adelante, asistí a terapia mientras comenzaba la universidad, él prometió estar conmigo siempre, y lo había cumplido. Hoy día me estoy por graduar y la persona que soy, se lo debo a Gema, Tony y principalmente, a Max. —No deberías de estar ocupando ese lugar — dijo una voz conocida para mi Sonreí al saberlo aquí y protegí la cara de mi amigo antes de levantarme, para así darle tiempo a limpiarse las lágrimas. Cuando me levanté le mostré la sonrisa más radiante a Gabo y corrí a rodearlo con mis brazos. —Te extrañé — dije, él correspondió a mi abrazo —Yo también pequeño desastre — contestó Me aleje tan solo un poco para poder ver la cara de aquel morocho hermoso, que Max tenia a por novio, a veces les llegaba a envidiar. —Estas más hermoso que nunca — le dije Gabo tenía la misma edad que yo, nos habíamos conocido en la universidad y a través de mí, fue que se conocieron con Max, haciéndose novios poco después, un año más tarde él debió volver a su país natal, para continuar con sus estudios debido a que su pequeña hermana había enfermado, así que volvía cuando podía, para poder vernos. Cabe aclarar que al igual que Max, él estudiaba para ser abogado y así poder trabajar en el bufet de su próximo esposo, palabras salidas de su boca no de la mía. —Ya, apártate — habló Max Mientras ponía su palma abierta sobre mi frente y me alejaba de Gabo, solo sonreí al verlos abrazarse. —Me iré ahora, aún tengo una boda que cancelar — anuncié —¿Ya no habrá boda? — consultó espantado Gabo Max le miró y negó con su cabeza, haciéndole saber con la cara que hacía, que yo solo hablaba estupideces, Gabo suspiró aliviado, no entiendo, ¿ellos verdaderamente eran mis amigos?, porque no parecieran serlo. —Me iré, te escribo para salir por ahí — le dije a Gabo Me despedí de ellos levantando mi mano y corrí a los vestidores para quitarme la ropa que llevaba y ponerme la mía, luego de eso, camine fuera y me subí a mi auto, poco tiempo después, llegue a casa de Tony llevándome una fea sorpresa, la víbora venenosa estaba hospedándose allí. |Dato: El LSD es una droga alucinógena. Los efectos pueden durar hasta 12 horas y ser terribles. Los consumidores sienten confusión y pánico, ya que su capacidad de juicio y su comportamiento se ven alterados. También provoca una serie de cambios físicos, como temblores, sudores, aumento de la frecuencia cardíaca y subida de la presión arterial. |
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