Y ahí lo encontró, tal y como lo había dejado en el mismo lugar esperándola. El lucía unas botas acordonadas estilo militar, un jean Levis y una camiseta de manga corta blanca que marcaba cada músculo de su cuerpo. Tatiana se paró junto a él. — Bueno , ¿ estás lista ? —dijo Isa. — Estoy lista — Él le colocó un casco que tenía de repuesto para ese tipo de ocasiones. Luego se puso su propio casco y se montó en la moto. Ella se subió detrás de él y lo tomó de la cintura de manera fuerte. — ¿Estás bien ? —le preguntó. — Sí , estoy perfecta — y le sonrió de oreja a oreja. — Bueno entonces arrancaré — le avisó él. Isa puso en marcha la moto y encaró por la avenida hacia la costanera de la ciudad, que quedaba relativamente cerca. Tatiana tuvo el impulso de arrancarse el casco pues quer

