Verónica: Sacudí mi cabeza, esto no podía ser. “¿Ahora era un crimen ser feliz?”, me pregunté en mis adentros. —Todo estará bien, no te preocupes. —Me decía Jeremy al oído con voz cálida. Asentí, tendría que estarlo, porque no podía ir a la cárcel por esto. Una multa sería mejor, pero de todas formas era un descaro después de todo lo que me hizo este hombre. En ese momento, la jueza nos observa y a la vez sacude su cabeza. —La ley en Nueva York, no criminaliza el hecho de iniciar una nueva relación mientras se está en proceso de divorcio. Señor Owen, el hecho de enamorarse después de haber sido víctima de abuso doméstico, no resulta en cargos criminales para la señora Verónica. Owen se pasa una mano por su cabello tirándolo en frustración y yo solo puedo respirar profundo sintiéndome

