Jeremy: Por un segundo estuve absolutamente estupefacto. ¿Ella había recibido un disparo por mí? Dios, esta mujer estaba loca. —¿Nena? —La llamé con voz ahogada. “Esto no podía ser”, pensé aferrándola más a mi cuerpo. —Te tengo. —Me dice Verónica con una sonrisa de alivio y no sé por qué caraj*s sonríe, si le habían disparado. La vi fruncir su ceño y de repente su cuerpo se desplomó contra mí. La observé con espanto, cuando la sangre se drenó de su rostro y su mirada de ojos cafés se fue apagando, hasta que cerró sus párpados. —¡Verónica! —La llamé para que me observara y ella atendió a mis peticiones, abriendo sus ojos solo una pequeña rendija. Adam llegó rápidamente hacia nosotros, o al menos eso creía, porque no podía apartar la mirada de mi chica. —Mi princesa —dice él con vo

