Verónica: No sé en qué momento llegué a esto, de ser una mujer práctica, controladora, cuadriculada, a defender contra toda costa lo que había en mi interior, ahora era una mujer que definitivamente se había salido de sus casillas, al amanecer con este hombre tan s3xy que me retaba constantemente y me hacía romper mis reglas. Un hombre que alguna vez dije, era una sanguijuela. Esa Verónica del pasado, ya no reconocía a la mujer que era hoy, porque definitivamente, lo veía todo con claridad. Jeremy no era ninguna sanguijuela, al contrario, este hombre me demostró con sus palabras y caricias que podía ser mi apoyo; y hace mucho no tenía esto, no en una pareja. Había tardado en aceptarlo, porque como en mi sueño, en el que Jeremy era un lobo feroz y yo una asustada Caperucita roja, siempre

