Jeremy: Ella usaba una sudadera oscura y su cabello castaño, estaba escondido en la capucha de la misma. Sin pensarlo la bajé y descubrí su cabeza. —¿Crees que esto te cubrirá lo suficiente? —Le dije enojado— ¿Crees que Owen no notará que eres tú? —Casi le grité, pero no podía evitarlo, el corazón se me iba a salir del pecho. Los ojos de Verónica lucían atormentados, algo muy diferente de lo que me mostró ayer. Lo veía claramente, el efecto de los medicamentos había desaparecido y toda la mierd* que sucedió ayer, se asentó en ella tanto, que quería huir. —¿Qué estás haciendo? —Le pregunté seguidamente cuando vi que no iba a hablar. Verónica levantó su barbilla y me observó con esa mirada testaruda que tanto me calentaba por dentro. —Quiero ir a mi casa, Jeremy. —¡No te irás de aquí!

