Jeremy: Fruncí mi ceño al ver el auto de Verónica detenerse en una Academia de boxeo. No sabía que podría estar haciendo allí. El hecho es que tuve que agacharme un poco en mi lugar dentro del auto, para que no me notaran. Mierd*, tenía que mandar a polarizar las ventanas. Nunca lo vi necesario, pero ahora lo era y más si no quería que Verónica se enterara de mis conductas totalmente psicópatas. Suspiré bajándome del auto. Bueno, estaba exagerando, más bien lo llamaría acoso. Porque como sea no había dejado de seguirla durante este tiempo. Negué, estaba volviéndome loco, no sé que me pasaba, yo no era así. Respire profundo, mientras caminaba hacia la Academia. La mejor explicación que podía encontrarle a esto, era que quería conocerla mejor. Con suerte, sabiendo todo de Verónica, po

