Verónica:
Cinco meses después. Tiempo actual.
Hoy sería el día en que Allie nos presentaría a su bella hija recién nacida, me habían invitado así que porque no ir.
Aunque la verdad no quería encontrarme con Jeremy, pero no dejé que eso me lo impidiera, yo era una mujer madura y podía con esto.
—¿Qué te parece si ponemos esto aquí?, ¿no crees que se ve hermoso? —Me pregunta Clarisa, la hermana de Allie, acomodando el cartel de bienvenida.
La verdad me agradaban las dos chicas Hamilton, sus personalidades eran muy parecidas y eran muy cálidas. Con Allie conecté enseguida desde el principio, ella era sensible, muy opuesta a mí, pero combinamos a la perfección. Clarisa era más descarada, no tenía filtro para hablar, o para defender una causa justa, pero no dejaba de ser sensible como su hermana. Creí que chocaría con ella por nuestras personalidades un tanto parecidas, pero no fue el caso, fue una grata sorpresa llevarnos bien.
Le di una sonrisa cálida. —Perfecto Clarisa. —Fue mi simple respuesta.
—Bien, cariño sostén el otro extremo. —Le pidió ella a Ángelo, su pareja, el hombre corpulento subió en la otra silla posicionándose en completa sincronía y tensó el cartel, haciendo que se viera a plenitud el mensaje. Me encantaba esta pareja, se veían muy bien juntos y sumado a eso eran un gran equipo.
—A mí me parece que está torcido. —De repente la voz de Jeremy se hace presente. Mire de reojo y lo vi muy cerca de mí, me alejé un paso sintiéndome molesta y nerviosa.
La verdad, después de lo que me dijo la última vez, preferí ignorarlo durante los últimos cinco meses y es que estaba dolida. Jeremy no esperó ni una semana y fue como espere, al otro día lo vi coqueteando en el área de las oficinas con las nuevas pasantes y no tarde en verlo con sus nuevas conquistas.
Era un bastard** y un mujeriego incorregible, pero bueno, no tenía por qué estar enojada, Jeremy jamás me prometió el cielo y yo no era nada para él, solo era el acoston de una noche y por supuesto yo no quería nada serio.
Me di la vuelta y lo observé. —Pues arréglalo tú. —Le puse el resto de globos en sus manos y me alejé.
Escuché a Jeremy reírse y luego me siguió como una sanguijuela. —Oye, no sé por qué estás tan enojada. Ni sé qué te hice.
Negué, era un cínico y no sé por qué me hablaba ahora, si en los últimos meses, ni se acercó a disculparse.
—¡Déjame en paz Jeremy! —Seguí caminando y entré a la cocina. Necesitaba un poco de agua y un tiempo a solas para pensar. Creí que se iría, pero no, estaba justo al lado mío.
—Oye siento, mucho lo que te dije ese día no fue mi intención...
Levanté una mano y lo detuve. —Mira, no estoy dolida ni nada. Solo las cosas entre los dos quedaron muy claras y no somos amigos, así que no me hables. —Terminé y me serví un vaso de agua.
Bebí un poco y sentí en todo momento su mirada penetrante en mí. Rodé mis ojos y lo observé, estaba cansada de esto, pero fue una acción equivocada.
Lo tenía muy cerca de mí, el olor de su colonia llegó fácilmente a mis fosas nasales, reavivando la última vez que estuvimos juntos.
Hace cinco meses de eso y aún me afectaba su cercanía, pero obligué a mi corazón a calmarse y traté con fuerza de no demostrarlo en mi rostro.
—Verónica al menos tratemos de llevarnos bien por la empresa, ¿no crees, debería dejar ser tan..., tan rencorosa? —Dijo con evidente frustración.
Aspiré aire a mis pulmones, creó que tenía todo el derecho a estar enojada con él, pero no se lo haría saber, solo me haría ver necesitada por una explicación.
—Lo habría considerado Jeremy, si no fueras tan i***t**.
Dejé de observarlo y vacíe el contenido del vaso en el fregadero, para luego lavarlo con calma. Toda esta acción fue supervisada por supuesto por las miradas curiosas de Jeremy.
¿Por qué no se iba y me dejaba en paz? Respiré profundo y traté de calmarme, no explotaría por culpa de este hombre. Cuando terminé de limpiar, me dirigí a la salida.
Escuché el suspiro sonoro de Jeremy. —Espera Verónica, lo siento, ¿sí? Solo estoy enojado.
Lo enfrenté cruzándome de brazos. —Y eso porque. —Quise saber.
Él se acerca nuevamente, pero esta vez a una distancia razonable. —Es que me culpas por la forma como actuó y tú fuiste la que terminaste las cosas conmigo.
Me reí de él. —Tú y yo no tenemos nada y jamás lo tuvimos. Solo coj**mos eso es todo.
Él parpadeó, pero solo eso, no lo vi afectado por mis palabras, porque seguía portando su expresión tranquila como si nada.
—Está bien Verónica, no teníamos nada, pero si sucedió algo y tú te alejaste por ese..., jovencito. —Vi su mandíbula tensarse de disgusto.
Casi me río, ese día, yo quería explicarle que Zack era mi primo, pero entonces él fue el que hizo suposiciones innecesarias y luego fuera de eso me dijo palabras hirientes.
Incluso ese día iba dispuesta a hablar con él yo..., yo creía que había cometido un error, estaba dispuesta a tragarme mi orgullo y disculparme. Quería continuar lo que sea que estaba sucediendo entre los dos, pero entonces al otro día en la oficina, como dije, lo vi de nuevo en sus jueguitos de seducción con las empleadas.
Continúe. —Tal vez sí Jeremy, pero tus actitudes después de ese día me alejaron mucho más..., ¿recuerdas?, te vi besando a esa chica.
Jeremy hizo una mueca que se vio bastante atractiva. Cielos, como quería volver a besarlo, pero me contendría.
Suspiré con lástima, solo me quedaría el recuerdo del roce de sus labios junto a los míos.
—Escucha Verónica...
En ese momento mi móvil vibró con una llamada, vi el identificador en la pantalla y vi que era Zack. ¡Vaya que propicio!
Contesté sin pensarlo mucho. —Zack, cariño...
No me pierdo la mirada de molestia de Jeremy y no sé, pero me gusta verlo enojado, y la verdad es que no sé por qué estoy haciendo esto. Estoy siendo una inmadura total, pero llamémoslo venganza, quería desquitarme.
—¿Cariño? —Responde Zack con burla—. Está bien entiendo, llámame como quieras.
Salí de la cocina, ya no quería ver más a Jeremy, ya era suficiente teatro por hoy. —Lo siento, tenía un problema aquí con..., un hombre.
Escuché suspirar a Zack. —¿Pero todo bien? ¿Estás en peligro?
Sonreí con dulzura, me encantaba como me protegía. Mi tío Adam y él, eran quizá a los únicos hombres que les permitiría ser posesivos conmigo.
—Descuida, estoy bien. —Me acerqué de nuevo a Clarisa, quien me notó enseguida dándome una sonrisa cálida que acompañe.
—¿Está quedando bien? —Me pregunto ella en un susurro notando que estaba en una llamada.
Levanté mi dedo pulgar. —Perfecto —dije en voz baja. La verdad es que a Allie le encantaría toda la decoración.
—Oh, bueno, escucha, llamo para decirte algo importante. —Continúa Zack al otro lado de la línea, lo escuché algo nervioso.
—Está bien, puedes decirme. —Le insistí.
Respiré profundo preparándome para la noticia. Tal vez tendría que ver con su colegiatura, o algún problema con una chica. Lo que sea podría ayudarlo.
—Verónica, mi padre no quería que te dijera, pero es mejor si lo sabes. Estarás más protegida. —Respondió Zack.
Fruncí mi ceño, ¿qué podía ser? Me alejé de Clarisa, si era un tema delicado no quería verme preocupada y dañar la pequeña fiesta. Me posicioné cerca del gran ventanal del apartamento de Noah, el cual tenía una vista preciosa de toda la ciudad.
—Ya me estás mareando con tanta espera. Anda dime. —Lo reprendí, mire hacia otro lado y vi a Jeremy salir del pasillo recorriendo el lugar con su mirada. Seguro estaba buscándome.
Rodé mis ojos, ahora no tenía tiempo para su intensidad. Me escondí rápidamente en uno de los pilares de la edificación.
Zack continúa. —Escucha nos llegó una orden de la policía. —Oh, no me gustaba hacia donde iba esto—. Owen salió de la cárcel por buena conducta.