Una comunicación frecuente

1081 Words
La comunicación con Felipe se había vuelto más frecuente; siempre al despertar sus buenos días estaban ahí y comencé a desarrollar una especie de costumbre con todo esto. Esperaba que las cosas que había ocultado no dejaran consecuencias graves con todo lo que sucedió. Lo cierto era que la conciencia no me dejaba tranquila; no obstante, quería saber bien que él se encontraba conmigo por lo que era y no por mi posición social. —Aunque bueno —dije en voz alta mientras me sentaba en la cama—, él tiene trabajo como ingeniero y evidentemente le va bien económicamente. No sabía bien sus ingresos y era algo que no me interesaba, pero era consciente de que los ingenieros tenían muy buenos sueldos y todo eso. —Mejor dejo de pensar tanto en las cosas, hoy tengo que ir a la universidad. Al fin levantaron la sanción. Me preparé para salir; al bajar, miré a mi madre con su cara larga. Pero sinceramente, desde que estaba hablando con Felipe, ya nada de lo que viniera de ella me importaba. —¿A qué se debe tanta felicidad? —mi mamá me miró con desprecio—. No me digas que es de satisfacción por haber puesto en mi contra a tu tía. —Mamá, sabes bien que mi tía desde hace mucho tiempo no te soporta —respondí mientras tomaba una manzana del comedor—, así que no me hagas culpable por algo que existe desde hace muchos años, incluso desde antes de que yo naciera. No le di la oportunidad para que me dijera algo; al final decidí irme en mi carro, ese que mi papá me había obsequiado desde hace mucho tiempo y no había querido usar porque no quería ser una presumida en la universidad. Pero ya estaba cansada de andar ocultando las comodidades que me daba ser una Endecott; siempre parecía tan básica y simple. Quizás con el tiempo eso iba a cambiar; al final de cuentas, no quería estar desaliñada para Felipe. —Hablaré con Rae, estoy segura de que ella me puede asesorar con todo lo que necesito para cambiar de imagen. Llegué a la universidad y cuando todos vieron el carro que manejaba, se quedaron estáticos; le puse la alarma y salí caminando con total naturalidad. —Aaliyah Endecott —mi nombre resonó en el altoparlante —por favor presentarse a la dirección, el rector solicita hablar con usted. Ya me encontraba en el salón de clases, pero no tuve más opción que ir ante este llamado. Todos hicieron ruido de advertencia como si me hubiera metido en un problema, pero bien sabía que no era así y que probablemente se trataba de la graduación que sería el mes entrante. —Director —entré a su oficina luego de que la secretaria me hiciera pasar —¿Sucede algo? —Por favor entra, Aaliyah —él movió su mano y entré, entonces me senté —quiero anunciarte que el día de la graduación vas a ser solamente tú la que dé las palabras de despedida, el joven Damien Valdez no se va a tomar en cuenta. —¿Por qué? Ambos habíamos decidido que daríamos juntos las palabras de despedida debido a que nuestras notas son iguales. —Lo sé, pero las cosas han cambiado. Ahora sabiendo esto pues le digo que puede regresar a su salón de clases. No entendía nada, ¿Será por el hecho de que lo rechacé que se ponía en ese plan? Era lo más lógico al final de cuentas. —Director, necesito que me diga el motivo por el cuál Damien no va a ser la persona que me acompañe en la graduación. Sabe bien que las cosas que se dieron con mi suspensión fueron totalmente injustas y también es consciente que si decido decirle a mi padre lo que realmente pasó, va a destruirlo a usted también, tal como lo hizo con los padres de mis agresores. Mi papá había tomado cartas en el asunto y lo sabía bien porque las llamadas y los mensajes llenos de disculpas habían llegado a mi celular de una manera masiva. —Está bien —el rector frotó el puente de su nariz —esto se está dando porque el joven amo Valdez decidió graduarse antes de tiempo y ya no es un estudiante de este recinto. Me quedé estática, sabía bien que tanto Damien como yo bien podríamos aplicar a un exámen extraordinario para graduarse antes de tiempo. Pero lo cierto es que no esperaba que las cosas se dieran de esta manera y mucho menos que él tomara esta decisión cuando sabía bien que la graduación le hacía demasiada ilusión. —Así que si su curiosidad se encuentra satisfecha, le pido que me deje trabajar y vaya a su salón de clases. No podía creer que Damien hiciera esto por un rechazo, tenía que reconocer que me afectaba más de lo que creía. Al final de cuentas él había sido el único amigo que tuve en este sitio. —Señorita Aaliyah, deje de flotar en tiempo y en espacio. Entienda que tengo muchas cosas que hacer y usted solamente me está retrasando. Al final no tuve más remedio que salir de la oficina del rector mientras mi cabeza daba mil vueltas, se suponía que las cosas no se tenían que dar así, pero así pasó. Fui a mi clase mientras escuchaba como las chicas hablaban de su vestido de graduación y todo el asunto. En mi mente solamente se encontraba Damien y su graduación anticipada. —¿Y tú, qué vestido vas a llevar? —preguntó una de mis compañeras con burla —¿O vas a venir de pantalones y camisa a cuadros? No dije nada, no tenía ánimos para hacer o decir algo. La salida de la universidad de Damien era algo que me hacía sentir totalmente deprimida, no quería que se fuera y de alguna forma sabía bien que había sido mi culpa. —¿En serio no piensas decir nada, fenómeno? —aquella compañera tomó mi cabello y lo jaló con fuerza —deberías sentirte honrada que alguien como yo viene a tomarte en cuenta. La rabia que sentí cuando tomó mi cabello, fue tan grande que pronto me vi golpeándola con uno de los libros que solía usar. La miré tumbada en el suelo y fue en ese momento en que el profesor llegó. —Aaliyah Endecott, ve a la dirección inmediatamente…
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