La confesión de Damien fue algo que me sorprendió totalmente, lo miré un tanto sorprendida por las cosas que había dicho.
—Te quiero así, en todas y cada una de tus versiones. Con todos tus tornillos y sin uno de ellos, con tus lágrimas y tus risas, con tus logros y tus fracasos. Te quiero así, incontrolable por haber tenido un mal día, porque sé que solamente necesitas unos cuantos besos y unos cuantos abrazos porque sé bien que no todo va a ser perfecto y en serio que no pretendo que lo sea, porque cuando te miro me pregunto, ¿Qué más puedo pedir? Si contigo encontré la olla al final del arcoiris, por eso te amo así, así tal cual te conocí.
Iba a abrir mi boca, pero Damien colocó su dedo en mis labios impidiendo que hablara o dijera algo que podía arruinar lo que tanto decía.
—No tienes necesidad de decir algo, en serio que no. Tus ojos siempre han sido demasiado expresivos —él acarició mi mejilla con total cariño —¿Sabes? Ese hombre que te pretende realmente es afortunado, espero que sepa estar a la altura de una mujer tan increíble como tú lo eres, porque en serio que vales demasiado aunque a veces dudes de ti misma por todo lo que tu madre te hizo creer, en serio eres una mujer hermosa, al menos para mí destacas en medio de la multitud. Eres mi rosa blanca en medio de rosas rojas.
Después de esto miré como Damien simplemente se iba, tuve una punzada en mi corazón y realmente me estaba preguntando si había tomado la decisión correcta. No lo sabía, pero algo en mí me decía que el riesgo que quería tomar con Felipe podía valer la pena.
—¿En serio lo vas a dejar ir? —Rae salió de en medio de los árboles —porque yo no dejaría ir a un hombre que me demuestra que me ama de la manera en que él lo hizo.
—¿Y qué va a pasar con Felipe? —pregunté mientras sentía que estaba a punto de romper en llanto —no puedo dejarlo cuando apenas lo estoy conociendo.
—¿En serio vas a dejar ir a alguien que conoces por una persona que ni siquiera sabes cómo es en persona? Yo que tú mandaba al demonio a Felipe, porque sé bien que vas a estar segura al lado de Damien, es raro cuando encuentras un amor así, yo lo perseguiría sin dudarlo en absoluto.
Miré en la dirección donde Damien se había ido, al final algo en mí quiso seguirlo, pero me detuve.
—Entiendo —Rae admitió con una sonrisa —de corazón espero que lo que estás soltando, valga la pena por lo que quieres agarrar.
No lo sabía, pero en serio estaba de acuerdo con Rae. Esperaba que Felipe estuviera a la altura de la confesión de Damien.
Como si todo fuera una maldita broma, mi celular sonó y ahí se encontraba Felipe. Rápidamente tomé el celular y respondí su mensaje, comenzamos a conversar y pronto olvidé lo que había pasado con Damien, o al menos eso me decía para creer en que iba a superar una confesión así.
Pronto supe en qué hotel se estaba quedando Felipe, lo conocía demasiado bien porque mi papá lo había construido antes de que yo naciera.
—Te encuentras en un buen sitio, espero que la estancia te sea cómoda.
—Una vez que la compañía me asigne un apartamento, me gustaría que vinieras de visita.
La propuesta de Felipe me tomó por sorpresa, comencé a sentirme mal por ocultarle quién era realmente. Pero sabía bien que era necesario que las cosas se dieran de esta manera.
—Quizás pueda cocinar algo una vez que vaya ahí. No sé, me gustaría que probaras un poco de las comidas típicas de aquí.
—Me parece perfecto, tú sólo dime qué necesitas para cocinar y te traigo todo.
—Perfecto, dependerá de lo que se te antoje.
—Se me antoja quizás una Aaliyah, jajaja, mentiras, quiero que me prepares tu plato más delicioso.
—Eso te va a mandar al hospital en definitiva —me puse a reír —la carne humana no creo que sea una buena idea el canibalismo.
—Tampoco así de canibalismo, pero sí quizás probar de ti algo.
—Bueno, entonces será la comida que haré.
Tenía nervios de todo esto, me preguntaba si era una buena idea conocer a una persona en línea. Nunca se sabía lo que iba a pasar, si realmente era alguien decente y todo eso.
—Prefiero probarte a ti, tu piel y cada rincón de tu ser.
Su confesión me tomó por sorpresa, me puse tan nerviosa que mi celular se cayó de mis manos y lo alcé rápidamente.
—Quién diría que el muchacho que parece tímido, solo tiene la cara.
—Soy tímido, no te confundas —él mandó unos emojis riendo —así que por favor no levantes falsos en mi contra. Soy un angelito.
—Claro, pero caído.
—Claro, estoy en la tierra.
Me reí con sus ocurrencias, al hablar con Felipe me daba cuenta de que el tiempo pasaba rápido y sabía bien que eso era una buena señal.
—Eres uno de los pocos con los que no me siento incómoda cuando hablan de eso, te deberías sentir orgulloso.
—Espero que eso sea un halago y no una amenaza, jajajaja, solo te molesto. Gracias señorita, tú sabes que siempre con mucho respeto y si en algún momento te hago sentir mal, me dices por favor.
—No me haces sentir mal en absoluto, me siento cómoda contigo. Además somos dos adultos.
—Es cierto, una vez que tenga mi licencia para manejar aquí, créeme que voy a ir a buscarte a tu casa, no me voy a perder esa oportunidad.
¿Ir a mi casa? Realmente era algo que no me gustaba del todo, porque ahí él se daría cuenta que estaba mintiendo o al menos ocultando mi origen.
—Veremos cómo se acomodan las cosas, por el momento me encuentro cómoda con la manera en la que nos estamos comunicando, espero que tú sientas exactamente lo mismo. En caso de que no sea así pues también puedes decirlo sin problema alguno…