Te amo, Felipe

1047 Words
La comunicación con Felipe había sido diaria a partir de ese punto, habían algunas ocasiones que hacíamos llamadas y nos mandábamos audios subidos de tono. Era un poco raro, al final de cuentas esto era algo nuevo para mí. —Felipe —escribí con el corazón a mil por hora —te quiero… No… Te amo… Perdón, no pensé amarte tanto y tan rápido. Amaba a este hombre con total locura, no tenía ni siquiera un mes de estar hablando con él y estas palabras ya se las había ganado con todas las atenciones que me daba. —Ven a mi lado, te voy a comer a besitos, eres un ángel. —Ya me puse a llorar, contigo rompí todas mis reglas y dejé de lado mi armadura. —¿Por qué lloras, mi niña? No pasa nada malo, solo sé tú y déjate querer. —Lloro porque es la primera vez que amo con esta intensidad, sé que no eres perfecto, nadie lo es. Pero siento que podremos superar las dificultades. —Así es, toca tener mucha paciencia. —Sí, lo sé. Como quisiera un abrazo tuyo en estos momentos. No quiero ser la primera en tu vida, pero si la última y perdón si aspiro a mucho, pero es lo que siento en estos momentos. —Ven acá, te abrazo y te doy besitos en tu frente. Te pongo en mi pecho, haremos el amor, y me refiero a consentirte, darte cariño, hacerte sentir segura, que estés tranquila y que te dejes consentir. —Sin necesidad de tocarme has logrado todo eso, hiciste latir un corazón que desde hace mucho se había detenido. —Ven acá y te pongo como mi bebé, en mi pecho y juego con tu cabello. —Como quisiera estar ahí, pero la espera va a valer la pena, en serio que sí. —Estaría dándote besitos hasta que te canses. Ahora los días eran totalmente diferentes, esperaba con ansias ese encuentro y contaba las horas. Incluso mi graduación había pasado a segundo plano y agradecía de cierta manera esto, necesitaba enfocarme en mi cita con Felipe. —Contigo aplica que no es el tiempo sino la conexión, bendita sea la hora en que deslicé hacia la derecha en esa apps de citas. Lo amo, ingeniero Ariza y así va a ser incluso cuando se vaya. —Awww, ven acá mi chica preciosa. ¿Sabes? Pensaba cómo sería nuestro primer beso, y hasta cómo sería nuestra primera vez y quiero que tú siempre des el primer paso o me digas estoy lista, antes de yo intentar algo. Quiero que tú seas mi guía. —Yo lo había pensado también y ya tengo una idea de cómo va a ser, gracias por todo esto, Felipe. —Quiero que me cuentes cómo es que va a ser. —En el cuarto del hotel, yo me voy a acercar y daré el primer paso. Es ahí donde te voy a besar y que pase lo que tenga que pasar. —Eres tan bella, tú dando el primer besito. ¿Sabes? Yo tengo una más atrevida, pero necesito que me digas cómo estarías más cómoda. Arriba de mí y acomodándote tú misma mi herramienta en tu entrada. O clásica misionero y que tú misma guíes mi herramienta para que yo pueda entrar. —Para iniciar creo que sería ideal la última, si lees un poco más, la posición del misionero es ideal para desvirgar a alguien. Así que sería esa. —Quiero desvirgar a mi princesa, mientras te lleno de besitos. —Me parece perfecto —sonreí viendo la pantalla del celular —así que ahora ese rostro borroso que imaginaba al que me iba a entregar, dejó de ser borroso y superó por mucho las expectativas. —Quizás si eres más sensible unos besitos en tus… —Donde quieras besarme está bien. —Yo solo quiero lo mejor para ambos, siendo sincero quisiera probar tus pechos. —Te amo y estoy dispuesta a entregarme no solo en cuerpo sino en alma. Y cada parte de mi piel es totalmente tuya. —Yo quiero ver como mi niña hermosa es hecha mujer mientras siento como me aprietas con pasión y te lleno de besos. No sabes como me encantan los pechos. —Espero con ansias que ese día llegue. No deseaba otra cosa más que estar con Felipe, luego dejé mi celular de lado debido a que él iba a ir a trabajar y no lo vería hasta la noche. —Te amo. Miré mi celular y me vi sonriendo como una tonta, no podía creer que las cosas habían tomado este rumbo. Pero no me arrepentía en absoluto de todo lo que sucedió entre Felipe y yo e incluso lo que estaba por venir. —Buenas, buenas —Rae entró en mi cuarto como lo hacía de costumbre —vaya que te has perdido, ya no respondes a mis mensajes y esto que te veo conectada por varias horas en la noche. —Lo siento, Rae —me sentí avergonzada aunque sonreí ampliamente —es solo que he estado hablando con Felipe y las cosas se han dado de una manera maravillosa, no tienes idea lo feliz que me está haciendo, lo amo profundamente. —Espera un momento, cariño mío. Apenas tienen un mes de estar hablando si los cálculos no me fallan, ¿No crees que estás llevando las cosas demasiado de prisa? —¿Tú lo crees? Realmente quiero estar con Felipe y no me interesa nadie más para eso, por favor no me llenes de dudas y de temores porque no deseo eso. —Cariño, te amo profundamente y justo por eso es que me preocupo por ti. Me gustaría leer los mensajes para ver si hay algo raro en todo eso. No sabía si mostrarle los mensajes a Rae, sabía bien que ahí había contenido un tanto íntimo y me daba vergüenza. —Dame eso, no te preocupes que soy mente abierta y puedo comprender que han hablado cosas un tanto picantes. Rae comenzó a leer todos los mensajes, estuvo un buen rato haciéndolo y solo miraba sus expresiones faciales cuando avanzaba. Al terminar quedó un silencio total y podía ver que quería decir algo, pero estaba eligiendo sus palabras…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD