CAPITULO 6 (editado)

662 Words
DYlAN REGANS. Supe que era ella desde el primer momento en que la vi en ese escenario, es una mujer hermosa su cuerpo esbelto su ojos claros su cabello n***o como la noche su piel blanca y delicada, sus labios, oh sus hermosos labios, tan voluminosos y provocativos, me costo caro besarlos ya que una cacheta me dio, pero se que causó en ella cierta desesperación no temor es valiente y rebelde eso es lo que mas me gusta de ella, fui para aquel lugar dispuesto en buscar mujeres para el negocio de la coca, las mujeres son mas fáciles de dominar, por eso las utilizo, para que hagan el trabajo más complicado. Las mas bonitas hacen la vuelta de llevar mercancía dentro de su ropa o incluso dentro de un zapato, pero muy pocas veces utilizamos ese método ya que nos llevaría a muchos problemas, pero Cristal es diferente tiene carácter, ella puede tener un semblante serio a pesar de que por dentro se esté muriendo de miedo, de distintas manera ella puede aparentar  ser sumisa pero también puede ser una fiera salvaje, buscando la manera de que yo no la domine pero se esta equivocando yo pienso dominar ese temperamento y es por ello que la elegí para que fuera mi Reina pienso casarme con ella sera una hermosa imagen para mi reputación como el rey del narcotráfico el más temido por supuesto, domino el imperio de la bratva, y ella reinara esta mafia junto a mi así se niegue no me importa, solo me conformo con su imagen como la reina del Narco, los demás es fácil de hacerla caer en la tentación. Después de discutir con cristal, pregunto por la tal Vetania, y yo solo le respondí con toda la sinceridad del mundo pero ella lo tomo a mal tiro el recipiente de comer, y se fue dejado el sillón en el piso, no pensé que hiciera un berrinche por una simple chica que ni conoce. Empiezo a frotar mi cien, tratando de controlar mis nervios, no soy un hombre paciente pero tengo que serlo si deseo que ella este aquí, conmigo a lección propia a pesar de que no tiene derecho a negarse. Me levanto para buscarla, y por el camino me encuentro con Marius. -Señor Regans, disculpe señor pero quería informarle que la carga ya está listas. -Entonces transpórtenla a New York. -Si señor- subo hacia el dormitorio donde la había llevado antes, abro la puerta y no la veo, frunzo el ceño, me dirijo al baño y esta trancado con seguro toco la puerta pero no se escucha nadie. -Cristal… Cristal por favor abre- toco más fuerte- ¡CRISTAL!-no responde, un tic nervioso se instala en mi ojo izquierdo, respiro profundo y trato de tranquilizarme. Retrocedo unos cuantos paso… -A la cuenta de 1…2…3- de una sola patada habré, y es cuando allí la encuentro tirada en el suelo. -Mierda, Cristal que hiciste- Me acunclillo, y sin pensarlo la alzo y la llevo a la cama, me adentro al baño de nuevo y veo una caja de tranquilizantes vacío. ¡Puta Mierda! Salgo del dormitorio corriendo llamo a Carlota a gritos, la mujer sale de la cocina sobresalta, le digo que llame un medico rápido y vuelvo a la recamara. Me acerco a ella nuevamente, la  acomodo bien en la cama le quito los tacones, y le tomo el pulso, aun respira pero es muy leve, paso mi mano por mi rostro por frustración. CRISTAL ELIZONDO. Abro los ojos por el destello de aquella luz, miro a mi alrededor y veo que no es mi cuarto, hasta que empiezo a recordar… me tome un franco de tranquilizantes hasta que ya no sentí más, y eso era lo que yo quería no sentir, ya había sufrido mucho en la vida primero porque nunca tuve un padre que nos añorara y nos cuidara segundo porque mi madre nunca estuvo lo suficiente al pendiente mío y yo tuve que encargarme de cuidar a mis hermanos y trabajar duro para mantener a flote de ellos, y tercero por culpa de Matias y su adicción a la droga me encerraron estuvieron a punto de violarme y luego me vendieron a un narcotraficante. Mi cabeza daba vueltas, mi cuerpo está débil y sin Fuerza, cada gramo de mi cuerpo pesa, hasta que me doy de cuenta de que no estoy sola, al mirar al hombre que está cerca de la ventana. -¿Por qué lo hiciste- me pregunta, como sabe que estoy despierta, un jadeo sale de mi garganta al sentir un pequeño dolor en el pecho, pero luego pasa. -Creo que eso, no importar- trato de levantarme, pero no puedo. -Para mí sí, así que quiero una respuesta ¿por qué?- mis ojos escanean aquel semblante serio después que se da vuelta, sus ojos me miran inquietantes como si quisiera ver que hay más halla de mi mente. -Bien si quieres saber te lo diré… no soporto estar encerrada y extraño mucho a mi familia colocaste a trabajar en tu fábrica de coca a la una persona que fue mi única compañía en aquel sucio lugar,  confió y considero a Vetania una amiga, me acabas de decir que me olvide de mi familia pero no puedo…- una lagrima se resbala por mi rostro- tampoco puedo pasar de que mientras yo estoy aquí bien cómoda ella esta halla trabajando para ti, en tu trabajo sucio e ilegal.                                                 
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