- Se me olvido contarte amigo, la señorita Parisi y yo estamos saliendo - le dice Morelli a Sebastián y puedo ver que se pone un poco pálido, veo como se sienta atónito, ni yo me creo eso. - ¿Y Luca? - pregunta mirándome a los ojos- ¿cuándo se dejaron? - ¡No se han dejado amigo! - me sonríe y toma mi mano - eso nunca empezó, ¿verdad Anabella? Agacho la mirada, soy una estúpida y cobarde, Morelli sabe muy bien que Sebastián me gusta, más de lo que quiero admitir, por eso lo llamo, para que se aleje de mí. Para mostrarle que no puede tenerme. - ¿Te comieron la lengua los ratones? - me dice Sebastián y agradezco que llegue el mesero con una botella de vino y una carta de menú para Sebastián. Morelli me sirve el vino y me lo tomo de un solo trago. - Calma cariño, no bebas de esa manera -

