Capítulo XVII

2079 Words

Una semana después, estaba yo de regreso con la computadora más fregona que tenía en la bodega: una Core i7, 4.90 Ghz, con pantalla de plasma, impresora láser de color y un montón de programas para que los cargara. Tenía especial interés en bajarle los humos a la pinche Beatricita, aunque como vieja me interesara tanto como cogerme a una lagartija que se está asoleando. Elenita quedó atarugada cuando vio el equipazo que desempaque sobre la mesa de su comedor y sobre todo al revisar las especificaciones. —Oye, Catarino; pero, esto debe costar muy caro. —Para ti nada, Elenita, es un regalo que te hago por haber sido tan buena amiga cuando estuve en tu rancho, trabajando pa tu jefe. Mentira, la pinche vieja había sido una mamona, aunque fue en su época de escuincla. Ora estaba muy cambi

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