¿Qué significaba todo esto? No podía ser cierto. Miranda y Rodrigo no podían estar coludidos. ¡¿Por qué?! Tenía a mi prometida tomada de los hombros todavía. Busqué su mirada. Ella me miró con los ojos aguados. ―No sé de dónde salió esa foto, pero no es verdad ―dijo con voz suplicante. ―¿Estás segura? ―inquirió Alex―. ¿Estás segura que no tienes contacto con ese hombre? ―Estoy segura, Alex. ¿Qué crees, que voy a poner en peligro a mi familia? Tengo una hija y otro que viene en camino, tendría que ser una mujer muy desgraciada para ponerlos en riesgo de esta manera ―se justificó. ―¿Ese hijo es mío? ―pregunté con culpa y dolor. Ella me miró con una tristeza infinita. Abrió la boca para responder, pero no lo hizo. Pestañeó muy rápido para no llorar. ―Lo siento, soy un imbécil ―me

