La semana pasó rápidamente sin ningún contratiempo, Jorge y yo habíamos ido al cine, a cada momento que compartíamos juntos disfrutaba enormemente. Algunas veces él me tomaba de la mano y yo le correspondía sin hacerme ideas, apreciaba su amistad y sentía como nos acercábamos cada vez más. -Te parece si luego de la universidad vienes a mi trabajo y almorzamos juntos?-asentí alegremente, Jorge me devolvió la sonrisa. Para el día martes ya estaba decidida a que Eugenia no entraría en mi vida nunca más, tendría que superarla definitivamente y sabía que tardaría tiempo en olvidarla, pero con la ayuda de Jorge y quizás de Elisa esa mujer podía desaparecer de mi mente. Llegué temprano al campus, mientras iba a los bebedores de los baños escuché risas al final del pasillo, me quedé escuchando

