Los siguientes días me los pasé pensando en qué sería de mi vida, evidentemente no podía dejar de asistir a matemáticas, pero tampoco podía seguir llendo como si nada suciedese, me sentía en un dilema que me tenía atrapada. Ahora no era la niña que temblaba ante su mirada, ni tampoco que caía a sus pies a cada momento. Parte de mi aún no conseguía olvidar a Eugenia, habíamos pasado muchas situaciones difíciles juntas, ahora todo era diferente, Eugenia había destruido mi confianza en las personas, había matado mi idea de lo que era el amor puro y también me había roto a mí. Cuando había conseguido sanar algunas partes de mí, ella volvía para seguir rompiéndome. La mañana del día en que me tocaba matemáticas fingí dolor de estómago, llamé a Elisa y me cubrió. No esperaba hacer mucho, más bi

