Ahora supongo que las cosas van mejor, creo. Eva y yo no hablamos, nunca, y cuando digo nunca, es porque hay entre nosotras una nube de silencio que es imposible de sacar. Hago clases, sin ánimos, reviso exámenes, intento salir con Marcos como lo haría una pareja joven, vamos al cine, a comer, paseamos en el parque.. Pero a pesar de todo, Eva está aquí, aun que no la vea, aunque su cuerpo y alma no estén físicamente junto a mí, su presencia, su olor, su todo esta observándome, tocándome con pequeñas ráfagas de viento cada vez que me muevo o cuando estoy a punto de irme a dormir y no puedo evitar pensar en cómo me gustaría que ella estuviera a mi lado, besándome, abrazándome, amándome. Cojo las llaves del auto y salgo, afuera es un día frío, es uno de esos días que el clima me afecta más d

