52

1847 Words

      Éste no hizo otra cosa que mantener la mirada a un punto bajo, una mirada sin brillo. Entonces quitó sus gafas de su cara y observó la pistola nuevamente, esta vez con detenimiento, como si tuviera entre sus manos el más raro de los experimentos del mundo. Por suerte la bala no salió, puesto que algo se trancó por dentro. —Valla suerte la mía —musitó irónico Martin al darse cuenta que su plan no había funcionado, se sintió estúpido—. Me parece que hoy no es un buen día para morir.            Isabell también estaba anonadada, entonces colocó una de sus manos sobre la pistola, intentando ponerle el seguro nuevamente.            Extrañamente funcionó, sorprendiéndola y provocando que Martin arrugara su entrecejo al ver aquello, preguntándose qué y por qué había sucedido eso.        

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD