52 | Hazme tuya

3221 Words

Nina se removió cuando Ignati le besó el cuello. El olor de la mujer era exquisito, pecaminoso, algo que lo dejaba en la misma lona sobre la que Shaindel arrojaba a su Dama cada día. La mano de Ignati se movió sobre el estómago de Nina. Ella le sonrió, aun con los ojos cerrados, y se acercó un poco más a él. Aunque ambos sabían que no era lo correcto, Nina arqueó la espalda para que él introdujera su brazo y la sentara sobre su torso. Ella, ante la intromisión, abrió los ojos para encontrar los de Ignati mirándola fijamente. Nina se inclinó para besarlo, pero no fue solo un beso mañanero, fue algo que caló hasta los tuétanos, que les torció el corazón, que les privó del oxígeno y que les subió la temperatura. Nina se enroscó a él como una víbora e Ignati escaló su espalda con sus manos,

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