La muerte de Levka fue instantánea. Su cuerpo no tuvo oportunidad de sentir dolor ajeno al que experimentó cuando continuaba con vida. No murió como un héroe sacrificado, sin embargo, no se aferró a la vida como sus hermanos habrían querido. Viktor apenas podía caminar cuando Adkik lo sacó. Adkik posiblemente perdería un ojo, además de reconstrucción completa de las costillas y una operación para extraer todas las esquirlas de su cuerpo. Grisa perdió varios dedos del pie cuando una granada explotó sobre él y de los perros que llevaron solo diez salieron con ellos. Como estaban tan heridos, Grisa los envió de inmediato al avión con una alerta roja de emergencia para el doctor. Grisa se quedaría, pero uno de sus hombres le dijo que si no se iba perdería el pie, que él esperaría a las Damas.

