La persona que acababa de traspasar la puerta de Pacific Coffé era, nada más y nada menos que Marcus. Todo pasó bastante rápido en ese momento: No pude evitar seguir sus movimientos con mi mirada, él dio tan solo 3 pasos cuando se percató de mi presencia en el lugar, se disponía a sonreírme y al mismo tiempo se veía con la intención de querer comenzar a caminar en mi dirección, justo en ese momento Max, quien mostraba cierta confusión, se giró un poco hacía la puerta para ver de qué o quién se trataba, fue ese acto el que me hizo caer en cuenta de la sorpresa tan notoria que reflejaban las facciones de mi rostro ante la repentina presencia de Marcus. Quien, al darse cuenta que no me hallaba sola, detuvo en seco todos sus movimientos, parecía como si le hubiesen vaciado un balde con agua he

