-Demonios, eso suena demasiado profundo. –Dijo ella dando un sorbo a su bebida. Yo solo lance una pequeña risa. -Creo que los días de mierda traen consigo un aire de reflexión –Dije aun riendo. No pude evitar pensar en Max y en lo reflexivo y maduro que se había visto el día de nuestra cita en Yaletown Park. Sentí como mi corazón daba un pequeño vuelco, ¿Qué tantas cosas habrían pasado en su vida para ser así de maduro y honesto? -Tienes razón. –Dijo riendo. –Es como que sí o sí viene incluido en el paquete. –Se inclinó para tomar otro puñado de galletas. Llevo una a su boca y luego de terminar de comerla continúo hablando. –Aunque, debo admitir que en tu caso es entendible, con todo lo que has pasado estas semanas no es para menos. –Dijo algo pensativa. Luego pareció volver en sí y aña

