No pude más y me levanté con premura, de la mesa. Mis sentimientos se revivieron con el malestar de la mañana. Tenía ganas de vomitar. Mi sudor bajaba a caudales por mi frente y me faltaba la respiración. Tuve que hacer malabares para parecer tranquila y pedir permiso, para luego, al estar lejos de la vista de todos, salir corriendo al cuarto de baño más próximo. Esto no podía estar pasándome a mí. No ahora, ¡No aquí! Cerré la puerta y mojé mi rostro. Quizá estaba soñando y debía buscar la forma de despertar. Mis padres no venderían las cosas de la abuela. Seguro estaba soñando con el conferencista por no haber ido la continuación de la cátedra en la mañana, y con Christian… bueno, él ocupaba la mayor parte de mis pensamientos. Esto en verdad debía ser una pesadilla muy real. Te

