La piedra llegó cerca del imprudente segundo hijo del rey y roso los pies de los hombres que lo mantenían aprisionado en un círculo. Los ojos del príncipe Finn se encontraron con la dura mirada del sucesor al tono.
Ante esta acción, todos giraron sus cabezas y uno de los sujetos, tomando el liderazgo, salió del círculo escupiendo una bocanada de saliva.
—¿Quién te crees que eres? ¿También deseas que te enseñemos lo que es la educación?
La tensión se sintió en el aire. Rowan un paso delante de su señor, lo cubría con su cuerpo, mientras una de sus manos empuñaba el mango de la espada, esperando el momento correcto para desenvainarla. Por otra parte, preparándose para el enfrentamiento que está por comenzar, Ray con mirada resuelta da en secreto breves indicaciones con los gestos de los dedos de sus manos y de inmediato el equipo de caballeros se organizan delante de su majestad, preparándose para la batalla y para custodiar a su superior. Saben que su misión, independientemente de las circunstancias, es proteger a la familia real.
Respiró hondo y se adelantó unos pasos de quienes lo cubrían. De inmediato los gritos de la orden no se hicieron esperar.
—Señor, por favor, permanezca cerca de nosotros.
Todos conocían las excelentes habilidades de lucha del sucesor al trono. Sin embargo, si algo llegara a pasarle, las consecuencias serían inimaginables. Para empeorar la situación, debían proteger a ambos príncipes.
Los lugareños sintieron una sensación de pérdida de fuerza en sus rodillas al notar la experiencia y gallardía de sus contrincantes. Contrario a sus ropas, parecían ser soldados expertos en lidiar este tipo de enfrentamientos.
El individuo que había tomado el mando se tambaleó dando un paso atrás. No obstante, su boca no había sido a prensada por el miedo y exclamo enojado:
—¿Por qué interfieren en el asunto? ¿Es acaso porque es un noble? Esos imbéciles y los de la realeza se la pasan presumiendo sus riquezas, nos miran por debajo y les importa un carajo lo que pasa con su pueblo. “El reino de Éclatan una nación prospera y llena de felicidad”
¡Qué fraude! No sería mejor cambiar el lema patético de este país por uno que describa mejor la realidad ´´ Éclatan el lugar de la discriminación y de las pocas oportunidades para nosotros, los plebeyos´´.
Solo compartíamos y hablamos de la verdad mientras comíamos y este imbécil chico rico no pudo sopórtalo y se levantó de su mesa para insultarnos y verte bebidas sobre nuestras cabezas. Aunque seamos pobres, también tenemos un límite en lo que podemos soportar.
El joven, de cabello color n***o y ojos azulados como el mar, escucho atentamente las palabras de la persona que se encontraba frente a él. Su voz se esparcía en la suave brisa de aquella luminosa noche, su tono era quebradizo y exponía frustración.
Observo con cuidado el rostro de quienes tenían arrinconado a su hermano. Fue entonces cuando noto el rostro tierno y fresco de los muchachos. Sus edades oscilaban entre los dieciocho y veinte años. Ha de ser esta la razón por la que anteriormente los ciudadanos, al percibir la persecución, no se asustaron, sino que rieron.
A un así, las palabras del chico no eran erróneas. La nación se había convertido en una patria gobernada por la marginación y la desigualdad, partiendo simplemente desde la vestimenta que hacía la distinción entre las clases sociales.
La nobleza, siempre luciendo trajes y accesorios deslumbrantes llenos de joyas. La familia real, acostumbraba a llevar trajes de seda con adornos de oro y plata, además de forrados de pieles de animales.
El príncipe heredero sopesó las opciones y tomo una decisión con rapidez:
—Márchense ahora, en casa, estarán preocupados por ustedes.
A pesar de sentirse intimidados, los chicos no parecían querer rendirse, a sí dos sujetos más salieron del círculo y se unieron a su líder, mientras los otros confinaban al noble hombre de cabello rubio, ojos azules y de vestimenta opulenta junto a su guardaespaldas, que a diferencia de él, vestía completamente de n***o.
De repente el sonido de un choque resonó por el lugar, un mozo de piel morena tomo una vara de metal que encontró sobre el pasaje y la lanzo sobre el segundo príncipe. De inmediato Rowen con su experticia logro sacar su espada y bloquear el objeto.
Al instante, el príncipe Finn exclamo en un grito provocador
Richard: ¡No dijiste que lo harías rápido para ir a descansar!
El único capaz de expresar aquel nombre con tanta facilidad y no recibir acciones de castigo solo podía ser el segundo con derecho a la corona. Según la ley, nadie puede llamar al rey y a su primogénito por su nombre o recibirá una medida condenatoria. El nombre del príncipe heredero, «Richard», cuyo significado quiere decir gobernante fuerte.
Los caballeros se estremecieron. Por el contrario, el futuro monarca, que ya estaba, ha acostumbrado a ser llamado de esa forma por su irreflexivo consanguíneo. Ni siquiera reacción. Los demás muchachos ni siquiera conocían el nombre de los dirigentes de su país, por lo que no comprendieron la situación.
—¡Deja de esconderte, bribón! ¡Sal y lucha por tus propios medios! Incitaron aquellos muchachos.
El gran príncipe analizó a los hombres en disputa y sintió que le palpitaban las sienes.
—Que ninguno desenvaine su espada, sean precavidos con sus golpes y solo déjenlos inconscientes, solo son unos niños.
De ser posible, no quería ni siquiera golpearlos, pero los chicos eran demasiado insistentes. Si continuaban perdiendo el tiempo de esta manera, dentro de poco el ruido atraería a la gente de los alrededores. Los caballeros se lanzaron hacia adelante y agarraron a los mozos, sometiéndolos con su inigualable fuerza de soldados entrenados.
En el otro lado, Rowen comenzó a moverse con elegancia y precisión, costándole poco esfuerzo derribar a quienes lo rodeaban.
Ray permaneció al lado de su alteza sin unirse a la acción, ya que en verdad no era necesario.
—señor, creo que el príncipe Finn, junto con el caballero Rowen pudieron haberse liberado fácilmente de estos tipos.
Un leve suspiró broto en el aire
—Lo sé, tal parece que solo quería perder el tiempo. Mañana llegará su prometida, la princesa Helen, del reino de Lune.
… Continuará…