Carácter

1224 Words
Al cabo de unos minutos el próximo monarca visualizo el escenario con pena, allí un grupo de diez jóvenes se hallaban tirados en el suelo de manera lamentable. Miró al hijo del rey, su hermano menor, con exasperación. Sin embargo, realmente no podía culparlo, aunque ambos estaban en los veinte y solo se llevaban tres años de diferencia, habían sido educados de distintas maneras, desde sus tiernos primeros años se le había dado todo lo que quisiera y se aceptaron todos sus comportamientos, aunque estos no fueran los mejores. El gran príncipe arqueó una de sus gruesas cejas y le dio una inquietante mirada al chico que permanecía silenciosamente detrás de su guardia. —Sabes muy bien que no podrás escapar, Camina cerca de mí y no te alejes si lo haces, haré que Rowen te cargue como a una delicada doncella Los nervios recorrieron la espalda del más joven, quien sabía perfectamente que su hermano sería muy capaz de hacer aquello. —No estaba huyendo, simplemente quería probar deliciosa comida. Por cierto, esos chicos probablemente tengan un rostro inocente, pero no conoces todas las barbaridades de las que hablaron… El rostro del heredero al trono se contrajo, Fue entonces cuando el caprichoso Mozo supo que debería callarse, a sí que acercándose a su lado, obedeció tranquilamente Y comenzó a seguirlo Desde la infancia, el hijo menor del rey había sido criado de manera mimada y sobreprotegida por parte de su madre, la fallecida reina Grace, además, al ser el hijo de la mujer que el rey realmente amaba, fue tratado con sumo cuidado, incluso después de que esta partiera de este mundo. Por el contrario, el primer príncipe quien perdió a su madre desde muy joven con tan solo ocho años de edad. Nació de la primera esposa del rey, la reina Alice, y cuando esta murió el rey contrajo matrimonio tan solo un año después con quien había sido su concubina y con quien ya había tenido un hijo: El príncipe Finn. Pero a diferencia del menor, el heredero al trono fue tratado con dureza por el rey, ya que bajo la filosofía de este, un monarca debía ser fuerte y no tener debilidades. —¿Señor que hacemos con ellos? Pregunto Ray con cautela al percibir el estado de ánimo —Déjalos ahí puesto que no están heridos y este es un lugar tranquilo, cuando despierten se irán por su propia cuenta Entonces uno de los caballeros quiso replicar —¿Va a dejarlos ir tan fácilmente luego de que hayan insultado a la familia real y a la nobleza? Finalmente, no pudo contenerse más, el guapo sucesor expuso con seriedad elevando incluso su tono de voz —¿eres capaz de poner tu espada sobre el cuello de estos críos? ¿Además, crees que lo que han dicho es mentira? ¿Acaso no lo ves? Aunque son tan jóvenes, no le has quedado de otra que dedicarse a labrar el campo y aunque esta actividad no es una deshonra, no parece tampoco ser su sueño. ¿Si tu meta era ser caballero y fuera tu estatus social el que te lo impidiera como te sentirías? Ante una repuesta tan cruda, el sujeto quedó atónito por un momento y luego tartamudeo — Lo… lamento majestad, yo he hablado sin pensar Al instante de un silencio sepulcral se llenó el aire El gran príncipe heredero de la nación Éclatant era respetado y estimado por una gran parte de la población, esto no solo por su atractivo sino por su gran carácter y madurez. Aunque se mantenía siempre recto y serio, no era grosero, tampoco se enojaba con facilidad y mucho menos se jactaba de su posición. A pesar de ello, era un hombre de temple, que no titubeaba a la hora de expresar sus pensamientos. . . . A las 12 de la noche los dos príncipes y su grupo de acompañantes finalmente llegaron al castillo, los guardias hicieron una leve inclinación y se dispersaron a sus unidades, a excepción de Ray y Rowen que debían permanecer en todo momento custodiándolos. Al llegar cerca de la habitación del rey, el próximo soberano movió ligeramente su cabeza, indicándole a su hermano que fuera a presentarse. —Creo que está mal despertar a un anciano mejor vendré a verle mañana temprano Entrecerrando los ojos, el mozo de ojos azulados y cabello color azabache ratificó: —Rowen parece que se muere de ganas por qué lo lleves en tu regazo Finn forzó una sonrisa a regañadientes y comenzó a caminar con rapidez hacia el cuarto del rey, pronto su figura desapareció al entrar en la habitación Esperando en el pasillo se quedaron los tres hombres, fue entonces cuando el príncipe heredero interrogó al guardaespaldas de su hermano — ¿Qué fue lo que sucedió allá atrás? ¿Por qué vertió bebidas en la cabeza de esos niños? El caballero aclaró un poco su garganta: — En realidad, estaba disfrutando de la comida con satisfacción e ignoraba las groserías que anunciaban animados el grupo de chicos, No obstante, cuando comenzaron a difamar al príncipe heredero, su alteza se enfureció y lanzo las bebidas, también golpeó fuertemente a uno de los jóvenes dejándolo inconsciente. Fue entonces cuando salimos del restaurante y comenzaron a perseguirnos… Quiso decir algo más a sí que miró a su alrededor, pero antes de que pudiera darse cuenta, su problemático señor ya había salido de la cámara del rey y marchaba rígido en dirección contraria, hacia el lado sur donde se encontraban sus aposentos. —No te preocupes por mí y ve pronto con él, tal parece que discutieron. Rowen tuvo que disculparse con rapidez para seguir a su maestro, ante lo cual el primogénito del reino simplemente asintió — señor, ¿no cree que hoy tal vez fue un poco duro con su majestad Finn? —¿Si no soy consistente con el quién más lo será? No quiero que se eche a perder, es un buen chico, no puedo malcriarlo más de lo que ya está. — Supongo que tiene toda la razón, ¿no entrara a saludar al rey? — ¿Quieres que entre y me gane también una reprimenda? Olvídalo, ha visto a Finn, ahora podrá descansar con comodidad Afuera la luz de la luna iluminaba magníficamente las estructuras del palacio, era una noche tranquila y fresca —Vuelve tu primero, pasaré un rato por el jardín, exclamo el gran príncipe mientras observaba el enigmático panorama. El caballero de armadura oscura quiso oponerse, pero conocía muy bien a su viejo amigo. —Entendido señor. Por favor no se quede demasiado tiempo, mañana será un día bastante agitado. El jardín del palacio era un lugar encantador y pintoresco. Mantenía abundantes plantas de colores brillantes. Senderos, serpenteantes y en sus alrededores bancos de hierro adornaban el sitio, en el centro, dos espléndidas fuentes de agua con luces, brindaban un toque armonioso y romántico. Esa noche, mientras caminaba por el jardín centrado es sus pensamientos interiores, el gran príncipe escucho una suave y dulce voz, al adentrarse al pequeño espacio donde se hallaban las rosas, allí contempló a una sirvienta de singular belleza. Que en lugar de apreciar y oler las flores como lo haría cualquier doncella, sostenía la flor con brusquedad y la hacía trizas con sus pulcras manos. ... Continuará...
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