El primer día
Daniel llegó tarde ese día, se sentía cansado y particularmente frustrado, necesitaba que una de las mujeres del club le diera ese placer a medias que acostumbraba a recibir, no era lo que quería, no las deseaba, ni siquiera lo satisfacían pero era lo más que se permitía, todas eran expertas en seducir y complacer hombres, incluso mujeres, si pagaban suficiente, pero Daniel no quería recibir toda esa atención, no quería traicionar más a su esposa, ya tenía suficiente culpa. hoy se cumplia un año de que ella no despertaba, un año de aquel accidente que la dejó en coma. No perdía la esperanza, añoraba que despertara y fuera ella la única en darle placer, la única a la que el tocaría.
Entró a su club, erguido y serio como siempre, su cara era ruda, espantaba a cualquiera y dejaba intrigadas a las mujeres a su paso. La vio en cuanto entró, era menudita, su cara angelical y de niña, el cabello castaño y lacio le caía espeso sobre los hombros, se veía asustada, aunque intentaba disimular, era obvio que no pertenece a ese lugar, Daniel la miró, apretó más la mandibula, le dirigió una mirada desdeñosa, parecía despreciarla o al menos así lo sintió Sofia, quién al verlo sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, detrás de ella estaba su novio Sergio, contaba dinero y fumaba un cigarrillo, le explicó que ese era su hermanastro, el dueño, ya le había hablado de él, pero jamás lo imaginó así, tan imponente, tan malo.
Daniel siguió caminando hacia su oficina, le hizo una seña a su amigo Pedro para que lo siguiera.
–¿Qué hace esa niña en este lugar?– preguntó molesto a Pedro en cuanto entraron a la oficina.
–Sergio la trajo, escuchó que contrataría una más y se ofreció a traerla.
–Es una niña– espetó indignado –¿De dónde consiguió Sergio a una niña? ¿y por qué demonios lo permites?
–No es una niña, ya lo verifiqué, tiene 19 años y es novia de Sergio– respondió contrariado pero seguro.
–¿Su novia?, ¿y por qué ese imbecil la trajo?
–Porque es un imbécil tu hermanito, piensa sacarle provecho a su novia, aquí está –señaló la pantalla cuando lo vio a punto de entrar a la oficina.
–Dani –saludó el joven al entrar.
–Daniel –lo corrigió.
–Traje a una nueva, vengo por mi comisión.
–¿Es cierto que es tu novia? –preguntó aún incredulo.
–Si, ella es Sofia y te hará ganar mucho dinero.
–¿Por qué mierda la traes a trabajar aquí?, ¿de dónde la sacaste?, ¿ya era prostituta?
–Es nueva en esto, pero necesita el empleo, no estudió nada y no sabe hacer nada, está dispuesta a venderse, no quiere trabajar en esos empleos dignos que pagan poco– respondió levantando sus hombros despreocupado.
–¿Y a ti no te importa estúpido? –le era fácil exasperar con Sergio.
–Solo es trabajo, con tener su amor es suficiente, ¿quieres probarla?, puedes darle el visto bueno, parece un ángel, puro y delicado, volverá loco a los hombres.
–Envíala –respondió pensativo,–. Que alguna le explique las reglas.
–De acuerdo, le diré que se cambie, ella misma escogió un atuendo para hoy, después podrás mandarle a comprar lo que normalmente se usa.
–Sofia, ya tienes tu primer cliente –le dijo sonriendo cuando llegó a donde su novia esperaba.
–No quiero hacerlo, quiero irme de aqui– ya no podía disimular más, a donde sus ojos se dirigieran había escenas lascivas, mujeres con poca ropa, bailes exóticos, hombres excitados, todo era demasiado para ella.
–Ya hablamos de esto, es solo trabajo, recuerda la causa, cariño, no tenemos opción, esta es mi manera de ayudarte y protegerte, conmigo aquí no corres peligro, este lugar es seguro.
–Pero tengo miedo –estaba a punto de llorar –esto es denigrante, no soy una puta que vende su cuerpo.
–No lo eres, pero necesitamos el dinero, no queda mucho tiempo, hacemos esto por su bien –la animó con dulzura.
–Tania, explícale las famosas reglas que solo ustedes conocen –le pidió a la chica más cerca –y muestrale donde puede cambiarse.
Tania la miró de pies a cabeza, no parecía ser del tipo de ellas, ni tampoco del de Daniel, pero no le interesaba, solo seguía la instrucción.
–Bueno niña, las reglas son sencillas, no puedes tocarlo, o no mucho, solo lo necesario –comenzó explicando–. Hay una cama, pero ni sueñes en que la usarás, él estará en el sillón, si su pene ya está erecto, llegas, te pones lubricante y te sientas sobre él, pero dándole la espalda, nunca de frente, si aún no esta duro, puedes tocarlo o darle sexo oral, lo que prefieras, no te pedirá nada, confiará en que ya sabes lo que debes hacer. En cuanto él termine, te levantas y sales de su oficina, sin más.
Sofia escuchaba atentamente, sus ojos estaban muy abiertos –Estar con él es muy fácil, solo debes moverte hasta que él termine, esta prohibido hablarle, acariciarlo o verlo demasiado, no te tocará ni se moverá, tú harás el trabajo, ¿alguna duda?
La joven negó con la cabeza.
–Casi lo olvido –Tania chasqueó dos dedos al recordar–. No puedes hablar con nadie al respecto, solo las chicas sabemos lo que sucede dentro de la oficina–. ¿Alguna duda?
Sofia realmente no podía responder, escuchó todo, comprendió la información, pero está realmente asustada.
–Es tu primera vez como prostituta ¿cierto?– La rubia sintió un poco de pena por ella–. Estar con Daniel es lo mejor que te puede pasar, en este lugar el 50% de lo que pagan los hombres es para nosotras, el otro 50% es para el club, y no es injusto, aquí ejercemos a salvo, tenemos protección, si un cliente pretende ser violento, los de seguridad intervienen, tenemos donde vivir si así lo queremos y somos tratadas con dignidad a pesar de nuestra profesión, 1000 veces mejor que estar en las calles. Cuando Daniel pide nuestro servicio nos paga el 100%, osea que ganamos el doble con él y ni siquiera nos pone un dedo encima, aunque eso es un poco decepcionante a veces. No te preocupes, verás que será muy fácil.