Capítulo seis: Huyes de mí Reviso el informe de evidencias en el caso Dillon. He perdido el juicio, pero estoy segura de inocencia de mi cliente y he pedido la apelación. No me daré por vencida. La puerta se abre abruptamente y ni siquiera alzo la vista para ver de quién se trata. Solo él puede acceder a mi oficina desde ese lugar. —Oliver, ¿qué puedo hacer por ti? —Se me ocurren un par de cosas, pero puede empezar con responderme qué coño te pasa. Y no me digas que nada —apunta sin dejarme hablar—. No me aceptas ninguna invitación, ni si quiera a tomar un café, apenas me hablas y me evitas como si tuviera alguna enfermedad contagiosa. —Estoy ocupada, Oliver. —¡Y una mierda! —exclama exasperado—. Quiero saber qué mierda está sucediendo contigo en este preciso instante. —¡No me pasa

