Capítulo cinco: Trato Con suaves palabras intento calmar a mi cliente. Brenda Coulson es una víbora e incluso yo tengo ganas de tirarme encima de ella—. Mantenga la calma, señor Hunt. Ya llegará su hora. —Tranquilo, Allan —repone Oliver—. Así no conseguiremos nada. Debemos mantener la cabeza fría. —Es el turno de la defensa —informa la jueza. Me pongo de pie y camino hacia el centro del juzgado—. Señora Coulson, buenos días. ¿Dice usted que el señor Hunt, su ex marido, le fue infiel? —Así es —confirma ella. —¿Y que le cedió la mitad de las acciones de la naviera por voluntad propia? —vuelvo a preguntar. —Protesto, su señoría —salta el abogado de mi contrincante—. Esas preguntas ya fueron contestadas. —Solo quiero comprobar las respuestas para llegar a la cuestión, su señoría —repl

