Capítulo 3

1537 Words
—Felicidades a ambos. — dice Carolina con una enorme sonrisa, satisfecha consigo misma ya que acaba de hacer el mejor negocio de su vida, han logrado unir un fuerte vínculo con una de la más rica familia del país y al mismo tiempo se han desecho de la estúpida sobrina de su esposo. —Vamos es tarde y tengo cosas que hacer. — dice Braulio emprendiendo su camino. —¿Qué pasará con la recepción de esta noche? Pregunta leonardo. —No creo que esto amerite una fiesta, veo esto como una simple transacción de negocio y nada más. — le dice y emprende su camino, Natalia se queda de pie en el mismo lugar sin moverse con la esperanza de no tener que irse con ese hombre. Braulio nota que su querida esposa no va junto a él, por lo que se da la vuelta y la mira con reproche. —Vienes o acaso tengo que enviar a alguien para que te traiga a la fuerza. — le dice molesto, y sin más remedio ella camina hacia él, ambos salen del lugar donde se ha celebrado la ceremonia y una vez fuera suben a un lujoso auto que los está esperando en la salida. Todo el camino los dos se mantuvieron en silencio, Braulio no le presto la menor importancia a su esposa, y solo se dedicó a contestar llamadas y hablar de negocios con algunos clientes. El auto se detuvo frente a un gran portón, por donde luego entro, llevándolos a ambos a una hermosa mansión. —Señor ya estamos aquí, desea al más. — le dice el chofer. —No. — le contesta. El chofer sale del auto y abre la puerta del auto para que los salgan. Cuando sale del auto Natalia se queda sorprendida al ver la hermosa casa a la que acaban de llegar, su familia posee dinero, pero el nivel que su ahora esposo demuestra tener es mucho más superior y no se puede comparar para nada a cualquier posesión que sus tíos puedan tener, incluso Damián es inferior ante la posición económica de su ahora esposo. —Camina y no te quedes ahí de pie como una tonta. — le dice Braulio sacándola de sus pensamientos y trayéndola a la cruel realidad, este hombre a pesar de su hermoso físico parece ser alguien intolerante y de mal genio. Sin decir nada, y para evitar cualquier inconveniente con él, Natalia va detrás de él en dirección a la entrada de la casa. —Señor ya está de regreso. — dice una mujer mayor que los recibe a ambos. —Llévala a su cuarto, ella es quien te había dicho. — le dice a Braulio y se va hacia su despacho cojeando y apoyándose de su bastón. —Sígame por favor. — le dice la mujer y Natalia la sigue. Natalia sigue a la señora en silencio, ella quiere preguntarle algunas cosas, pero no lo hace con la intención de satisfacer su curiosidad más luego. Las dos suben al segundo nivel y ahí ella la lleva a una habitación. —Este será su cuarto, si desea algo solo dígame y con gusto la ayudare en lo que pueda. —Gracias. — solo se limita a decir y entra a la habitación. Ella empieza a mirar todo a su alrededor, la habitación es amplia y muy bonita, pero no parece ser el cuarto principal, ella revisa el closet que se encuentra completamente vacío, y al lado de este hay dos maletas las cuales ella reconoce como suya, así que es evidente que dentro están todas sus cosas. Al ver que ese será su cuarto y que su esposo no tiene la intención de compartir cuarto con ella, le da un gran alivio, lo último que ella desea es pasar la noche con un desconocido y mucho menos desea compartir cama. Natalia busca entre sus cosas algo cómodo que ponerse, lo que en este momento desea es descansar para luego pensar de que manera ella lograra afrontar la situación en la que ahora ella se encuentra. Si bien ella fue obligada a casarse con alguien que no quería, también acepto el matrimonio por amenazas y despecho. Su abuela es la persona que ella mas quiere y desea a toda costa evitar que le hagan daño, por otro lado, esta el hecho de que la persona que decía amarla la ha traicionada con su prima y ese ha sido un duro golpe para ella. Pasaron algunas horas y una sirvienta de la casa le había llevado algo de cenar, por lo que en este momento ella se encuentra en la cama descansando. De pronto mientras esta dormida ella siente que alguien la está tocando, por lo que despierta sobresaltada. Al abrir sus ojos se encuentra con la sorpresa de que su esposo está sentado junto a ella en la cama. —¿Qué haces qui? — le pregunta sobresaltada. —¿Qué? ¿Acaso no puedo venir a ver a mi esposa? Hoy es nuestra noche de bodas. — le dice y unos destellos de luz que se filtran por la ventana dejan ver una malévola sonrisa que se forma en sus labios. Natalia se siente aterrada al ver que Braulio no tiene buenas intenciones, y una corriente escalofriante recorre su espalda. — ¿Qué piensas hacer? — le pregunta con cautela y tratando de alejarse de él. Al el verla como se aleja de él atemorizada, Braulio sonríe y la toma del brazo, halándola para que o intente escaparse de su alcance. — ¿Qué haces? ¡Déjame! — dice desesperada Sin mediar palabra él la toma del cuello y lo aprieta, tratando de ahorcarla, Natalia intenta zafarse de su agarre, pero es difícil para ella luchar contra su fuerza, su fuerza no se puede comparar con la de ese hombre y en este momento se encuentra a su merced. — Porrr favor déjame irr.— le dice con lágrimas en los ojos, mientras sigue intentando escapar de su agarre. En ese momento ella tiembla del miedo al pensar que quizás este sea su último minuto de vida, pero sorpresivamente él la suelta y se pone de pie. —No crea que por ser mi esposa vivirás una vida de lujos como estas acostumbrada, ahora eres de mi propiedad y solo harás lo que yo te diga que hagas. — le dice y sale del cuarto dejando a una aterrorizada Natalia en la cama, tratando de recuperarse de lo que acaba de suceder. Esa noche por más que lo intenta ella no logra conciliar el sueño, cada vez que ella intentaba cerrar sus ojos solo veía esa mirada tenebrosa de Braulio y el aire se le escapaba de sus pulmones, por un momento ella estuvo cerca de la muerte en mano del hombre con el que se casó, ahora lo que debería hacer es buscar la manera de escapar y alejarse de él. Al día siguiente Natalia se levantado temprano, después de todo ella no había podido dormir en toda la noche después de lo ocurrido con Braulio, Natalia se había quedado con el temor de que el regresara e intentara hacerle daño otra vez. Ella se encuentra sentada en la cama cuando escucha que tocan la puerta de su cuarto. —Señora, el desayuno está listo y el señor la está esperando en el comedor. — escucha decir del otro lado. —Está bien, bajo en seguida. Natalia no está convencida de si debiera bajar a desayunar al comedor como le han pedido, pero ella no le queda más remedio que ir y enfrentarse a su loco esposo. Ella sale de su cuarto y se dirige hacia el primer piso, ahí ella encuentra al pie de la escalare a la misma mujer que la había recibido la noche anterior. —yo la guiare al área del comedor, usted aun no conoce la mansión. — le dice en tono amable la señora. —¿Quién es usted? — le pregunta Natalia. —Mi nombre es Elsa y soy el ama de llave de la mansión. — le responde de manera cortes. —¿usted tiene mucho tiempo trabajando aquí? —tengo casi veinte años trabajando para el señor Monte del Llano. —eso quiere decir que lo conoces bastante bien. — le dice con la esperanza de poder sacar alguna información que la pueda ayudar a tratar con su esposo. —no acostumbro a hablar con nadie de la vida de mi jefe, si desea saber algo, lo ideal es que le pregunte al señor lo que desea saber. — le dice haciendo que cualquier esperanza de obtener algo de información se vaya al suelo. Las dos siguieron su recorrido en silencio, ambas llegaron un enorme comedor, para su sorpresa este estaba vacío, su esposo no se encuentra ahí lo que supone para ella un gran alivio. —siéntese que prono le serviré el desayuno. — le dice la ama de llave. Natalia toma asiento y en poco tiempo tenía su desayuno servido frente a ella. En ese momento al ver la deliciosa comida que tiene frente a ella su estómago le gruñe pidiéndole comida y ella sin dudarlo empieza a comer.
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