Muevo mis dedos lo más rápido que puedo sobre el teclado de mi computadora portátil, falta solo una hora para mí hora de salida, espero poder terminar todo a tiempo para poder ir a festejar con mis amigos, en todos el año que llegó viviendo aquí casi no he tenido tiempo de salir de fiesta, eso gracias a mi jefe, consume mi tiempo 24/7, pero hoy no, me asegure de no tener ningún pendiente después de las cinco de la tarde, no pienso permanecer sentada en esta silla ni un minuto más.
Respondo algunos mensajes de Marion lo más rápido posible para no perder tiempo, la mayoria son cosas sin importancia como: ¿Que te vas a poner? ¿que opinas de este atuendo? ¿que te parece si vamos combinadas?
Adoro su entusiasmo es contagioso y eso es el motivo de que este tan emocionada por esta noche, termino el documento que estaba transcribiendo y lo pongo en un e-mail para mi jefe, faltan cinco minutos y como no quiero darle motivos a mi jefe para que me despida espero un poco más entes de presionar enviar y poder salir corriendo de este lugar.
Dos minutos.... un minuto... enviar. con eso cierro mi portátil y comienzo a guardar todo dentro de mi bolso, tengo tres horas para llegar a mi apartamento y ponerme tan linda como sea posible.
Me levanto de la silla a la vez que mi jefe sale de su oficina, parece que también saldrá temprano, por primera vez en mucho tiempo.
Le doy una sonrisa amable.mientras me dispongo a rodear el escritorio, pero sus planes son otros.
— Señorita Rodríguez, necesito que traiga el borrador de Pernelle para empezar con su revisión. Pidió de lo más natural como si no me estuviera pidiendo que me quedé después de mi hora de salida, la cual nunca respetaba.
La figura de Jake apareció, con la misma sonrisa que siempre llevaba en los labios.
— Lessi, ¿nos vamos?, señor Rhys buenas tardes.
Saludo pero no recibió respuesta, solo una mirada fría por parte de él y una triste de mi parte.
— Yo creo que me quedaré un rato mas. — Dije y lo mire con un puchero que quite rápidamente para ocultarlo de mi jefe y evitarle esa victoria que aumentaría más su ego de máquina adicta al trabajo. — Los alcanzó en la noche. — Afirme con más seguridad de la que sentía en realidad.
— Bien le diré a Marion. — Se acercó y planto un beso en mi mejilla para despedirse.
Lo que a mi jefe parecía incomodarte bastante, de hecho todo lo que tuviera que ver con contacto humano y sentimientos parecía incomodarte, cómo dije antes es una máquina adicta al trabajo.
Solté mi bolso sobre el escritorio nuevamente y saque mi portatil y comencé a buscar el borrar que me pidió, todo esto con la mirada impaciente de mi jefe, presione imprimir y parece que eso fue suficiente prueba de que no iba a huir, se dió media vuelta y despareció detrás de la puerta de su oficina.
Observe el documento salir hoja por hoja hasta que tube el archivo completo en mis manos, lo coloque en un sobre y camine en dirección a la oficina de la máquina que era mi jefe.
No había nadie más en la empresa excepto el guardia de seguridad, así que no me tomé la molestia de tocar.
— Aquí está el borrador que me pidio. — lo coloque sobre su escritorio como lo había hecho muchas veces antes.
Siempre parecía tener la vista perdida en algún documento ya sea una hoja de papel o en su computadora, pero nunca perdía la oportunidad de lanzarme una mirada de desprecio, cada vez que entraba en su oficina levantaba la vista tan rápido y me miraba con esos ojos azules que lanzaban hielo.
— Tome asiento. — Ordenó señalando la silla en la que solo me había sentado el día de la entrevista. — A menos que quiera sentarse a mi lado, necesitaremos dos copias del borrador.
La sola idea de estar tan cerca de el me producía algo que no sabía descifrar en los intestinos, me levanté como si hubiera un resorte debajo de mi silla.
— Enseguida traigo otro juego.
No haber pensado eso antes le resto cinco minutos más a mi tiempo, pero por lo menos ya lo tenía en mis manos y podía comenzar con el trabajo, si leía lo suficientemente rápido podría salir rápido de aquí y encontrarme con mis amigos.
Lo miraba moverse constantemente en su silla, incómodo, probablemente cansado, pero nunca se quejo, mantenía la vista en los documentos, al igual que yo la mayoría del tiempo, en ocasiones me daba por voltear y descansar la vista.
— Así que una fiesta. — Dijo sin despegar la pista del papel en sus manos, tan bajo que parecía más un susurro.
— Si, mis amigos quieren festejar que se cumple un año de que me mudé. — Respondí con entusiasmo. — No se muy bien a dónde iremos, mencionaron algo sobre 230 Fifth, no estoy muy segura, ellos organizaron todo.
Cuando me di cuenta que estaba hablando de más cerré la boga y dirigí la vista al borrador que apenas estaba a la mitad.
No volvió a mencionar palabra hasta una hora después cuando terminamos con esas trescientas páginas.
Alessandra:
Voy saliendo, no creo que pueda llegar a tiempo, lo siento, festejen en mi honor.
Marion:
Nada de eso, te espero en mi casa, ya estoy buscándote el outfit perfecto.
Amaba su optimismo, siempre encontraba una solución a todo y me emocionaba poder asistir a mi fiesta.
Alessandra:
Te veo en un rato.
por ser una ocasión especial me permiti tomar un taxi, treinta minutos después ya estaba en casa de Marion, probandome la mitad de su closet, Marion es muy delgada, así que fue imposible entrar en uno de sus pantalones, por lo que optamos mejor por un vestido y de algún modo que aún no comprendo logro convencerme de usar uno que era demaciado corto para mis gusto, pero no puedo negar que me dejaba ver una piernas de impacto, era un vestido halter en color n***o con flecos, sin espalda, quedaba solo unos centímetros más abajo de mi trasero.
— Estoy segura que esta noche tendrás sexo.
— Ni lo digas, solo quiero pasarla bien con mis mejores amigos.
— Nos vamos.
— Siiiiii. — Respondí levantando los brazos con demasiado entusiasmo.
Con una fila que casi rodeaba la manzana no crei que logramos entrar, pero estaba menospreciando las habilidades de nuestro amigo, que nos hizo pasar sin tener que esperar.
Primera parada: La barra
Después de saludarnos como si hubiéramos pasado siglos sin vernos fuimos directo a la barra por nuestra primera ronda de shots.
***
El calor comenzaba a apoderarse de mi cuerpo, después de varias rondas de shots y de bailar con Marion junto a nuestra mesa podía sentir las gotas de sudor formándose en mi frente.
— ¿Ese no es Rhys? — Pregunto Jake.
— ¿Que? — Respondimos a la vez Marion y yo, el volumen de la música cubría su voz y solo podíamos leerle los labios.
— Me parece que Rhys está sentado en la mesa de la esquina. — Grito acercándose a nosotras.
Ambas miramos en la dirección que Jake nos indico para salir de dudas, era el, estaba usando el mismo traje que tenía en la oficina.
— Probablemente viene directo de la oficina, no creo que sea del tipo que va a fiestas.
— Lo que sea, pero no deja de mirar hacia aquí. — Indico Marion mirando e reojo mientras daban un trago a su bebida.
una vez más me gire y está vez me detuve a mirar unos segundos, nunca había visto a mi jefe en otro lugar que no fuera la oficina o una comida de negocios, ahora parecía diferente, llevaba la camisa abierta, su corbata estaba sobre la mesa, tenía los brazos apoyados sobre sus rodillas y sostenía una cerveza en la mano, con sus impactantes ojos azules fijos en nuestra mesa.
Un escalofrio recorrió mi columna vertebral, no parecía la máquina de trabajo implacable que solía ver a diario, parecía más como una persona, un hombre, con necesidades igual que el resto de los humanos.
— Ven baila con nosotros. — Exigió Marion tomando mi mano y obligandome a levantarme de la mesa, aparte la mirada y me uni a mis amigos en su baile.
Gritamos, reímos, saltamos, movimos las caderas al ritmo de música durante un pare de canciones, todo el tiempo tenía la sensación de que me observaba pero no tenía el valor de voltear, con la garganta seca regresamos a nuestro lugar en la mesa y vaciamos el contenido de nuestros vasos, sabía que Ethan Rhys ya no estaba en su lugar, hacía algunos minutos que no sentía el peso de su mirada, el frío de esos ojos azules, y por algún motivo eso me inquietaba.